Chico el perro que se echó la siesta durante siete años y apareció en Tampa

0
0

Si alguna vez te has preguntado dónde van los perros cuando deciden tomarse un año sabático, la historia de Chico, un chihuahua mestizo de Tampa, nos da una pista: ¡se apuntan a un Erasmus perruno de siete años!

La odisea comenzó, según las cuentas de sus dueños, hace la friolera de siete años, cuando Chico se esfumó en la neblina de Florida. Lo más probable es que su familia, tras tanto tiempo, ya hubiese asumido que el bueno de Chico se había jubilado anticipadamente o se había mudado a una granja para correr libremente (la versión amable de las desapariciones).

Pero el destino, o más bien, la tecnología moderna, tenía otros planes. La semana pasada, mientras unos agentes del Departamento de Policía de Tampa patrullaban, se encontraron con nuestro pequeño aventurero. Chico andaba por ahí, sin correa y, presumiblemente, sin prisa alguna. Los agentes, cumpliendo con el protocolo, recogieron al can para asegurarse de que estaba sano y salvo. Y aquí viene el golpe de teatro: al pasarle el lector de microchips, ¡zas! Saltó la alarma.

Resulta que el pequeño Chico no era un callejero más, sino un perro con identidad y con una familia que había perdido toda esperanza hace casi una década. La policía pudo contactar inmediatamente con los dueños, quienes debieron pensar que era una broma de cámara oculta. ¡Siete años! Eso no es una desaparición, es una resurrección canina.

La reunión fue, como es lógico, una escena digna de Hollywood, pero en una comisaría de policía. Los dueños, estupefactos y emocionados, pudieron por fin abrazar a Chico, que demostró que, aunque haya estado de parranda durante siete años, todavía recordaba quién le daba las galletas. Esta historia es el recordatorio definitivo de que, si tienes una mascota, el microchip es la mejor inversión en seguros de vida caninos. Y también una prueba de que, para algunos, la vida de soltero en la calle sienta de maravilla.