
Imagínate un centro de datos. ¿Qué te viene a la cabeza? ¿Servidores zumbando? ¿Luces parpadeantes? ¿Quizás un generador diésel ruidoso por si la cosa se tuerce? Pues prepárate para un giro de guion: la próxima vez, ese zumbido podría ser el de un motor de aviación a pleno rendimiento.
El mundo digital no descansa, y un apagón en un centro de datos es el equivalente moderno a un desastre natural. Hasta ahora, los gigantes de la información dependían de los clásicos generadores diésel para tener un ‘plan B’. Pero estos aparatos tienen sus pegas: tardan unos cuantos minutos en arrancar, hacen un ruido de mil demonios y, para qué negarlo, contaminan lo suyo.
Aquí es donde entra en juego la genialidad (o la extravagancia, según se mire) de GE Aerospace y su división Aeroderivative. Han encontrado la solución definitiva para que la ‘nube’ nunca se apague: ¡usar motores de reacción de aviones comerciales! Sí, has leído bien. Esos mismos motores que propulsan Boeing 747s o Airbus A300 (concretamente el famoso LM2500, derivado del CF6), ahora se van a encargar de que tu serie favorita en streaming no se quede a medias.
Las ventajas son tan impresionantes como el propio concepto. Para empezar, arrancan en ¡segundos! Olvídate de esos minutos de espera angustiosos. Además, son bastante más silenciosos y compactos, lo que permite instalarlos dentro de los propios centros de datos, cosa impensable con los ruidosos diésel. ¿Y el medio ambiente? Pues también salen ganando: funcionan con gas natural, que es mucho más limpio que el diésel, y ya se está pensando en el hidrógeno como combustible del futuro. ¡Menudo avance!
Aunque parezca una idea salida de una película de ciencia ficción, estos motores ya tienen experiencia. Llevan años usándose en plantas de energía y en la industria del petróleo y gas. Un solo LM2500 puede generar 34 megavatios, así que un centro de datos gigante, que podría necesitar hasta un gigavatio, tendría que instalar unas treinta de estas bestias. Imagínate el concierto mecánico. Así que la próxima vez que te conectes a la red, piensa que tus datos podrían estar bailando al ritmo de una turbina de avión. ¡Puro rock and roll para tus gigas!
