Trajeron castores para hacer abrigos y hoy hay 200.000 diques

En 1946 Argentina soltó castores canadienses en Tierra del Fuego para montar un negocio de pieles. El negocio no cuajó; los castores, sí, y a lo grande…

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En 1946 Argentina soltó castores canadienses en Tierra del Fuego para montar un negocio de pieles. El negocio no cuajó; los castores, sí, y a lo grande…

Imagina que importas unas decenas de roedores para montar una industria de abrigos, la industria no llega a arrancar y, ochenta años después, los roedores han levantado más de 200.000 presas. Eso es, más o menos, lo que pasó en el fin del mundo.

En 1946, Argentina llevó castores canadienses (Castor canadensis) a Tierra del Fuego para crear una industria peletera; el negocio nunca prosperó, pero los castores se multiplicaron hasta rondar hoy los 100.000 ejemplares o más y construir más de 206.000 diques en el archipiélago.

¿Por qué llevaron castores a Tierra del Fuego?

La idea era sencilla: el castor tiene una piel muy apreciada y la isla estaba llena de ríos y bosques. Los animales llegaron desde Canadá —la cifra más repetida es una veintena, aunque no todas las fuentes coinciden— y se soltaron en la zona del lago Fagnano, en la Isla Grande de Tierra del Fuego. La industria peletera que debía aprovecharlos no llegó a despegar.

Los castores, en cambio, encontraron el paraíso. En Norteamérica sus poblaciones las mantienen a raya depredadores como los osos y los lobos; en el extremo sur del continente no había ninguno que les hiciera sombra. Así que se pusieron a hacer lo que mejor saben hacer: roer y construir.

¿Cuántos diques han construido los castores?

Un equipo del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC-CONICET), encabezado por Alejandro Huertas Herrera, analizó imágenes de todo el archipiélago y publicó el recuento en 2020 en la revista PLOS ONE: 206.203 diques, 100.951 en el lado argentino y 105.252 en el chileno. Alrededor de tres cuartas partes están en la Isla Grande y casi el 80 % se concentra en zonas de bosque.

Estanque de castores en el Parque Nacional Tierra del Fuego con troncos muertos en el agua y bosque otoñal detrás
Un dique de castores en el Parque Nacional Tierra del Fuego (Argentina). Foto: Jorge Láscar / Wikimedia Commons, CC BY 2.0.

¿Qué daño hacen los castores al bosque fueguino?

El problema no es la presa en sí, sino lo que deja detrás. Los diques inundan el terreno y ahogan a los árboles, y los árboles nativos de la zona, a diferencia de los de Norteamérica, no suelen rebrotar tras la tala ni sobrevivir en un humedal. El resultado son lagunas estancadas rodeadas de troncos muertos y decenas de miles de hectáreas de bosque nativo afectadas, según las estimaciones.

Los castores vinieron a hacer abrigos y se quedaron a hacer obras públicas.

¿Cómo intentan librarse de ellos Argentina y Chile?

En 2008 los dos países firmaron un acuerdo binacional para restaurar los ecosistemas dañados y erradicar al castor del archipiélago. Las pruebas en varias zonas piloto del lado argentino demostraron que es técnicamente posible dejar un área libre de castores. Pero la tarea es enorme, porque además ya se han visto castores al otro lado del estrecho de Magallanes, en el continente chileno.

No es la primera vez que soltar un animal «útil» sale caro: pasó con el cangrejo real que la URSS soltó y hoy invade Noruega y con las mangostas que Japón soltó contra las víboras. En Florida, directamente, pagan en pizza por cada pitón. Los castores fueguinos llevan ochenta años demostrando que un plan de negocio puede fracasar y aun así cambiar el paisaje para siempre.

Vía Gizmodo en Español, CONICET, PLOS ONE, Xataka, Mongabay, Arcadia y Wikipedia.

Foto de portada: rodoluca / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.