Cruzaron la puerta principal de la Asamblea de Mato Grosso, dieron una vuelta por recepción y se plantaron ante los tornos. Nadie se alteró demasiado…
El pasado 30 de julio de 2026, dos capibaras cruzaron la puerta principal de la Asamblea Legislativa de Mato Grosso, el parlamento regional de ese estado brasileño, en la ciudad de Cuiabá. Entraron andando, sin prisa y sin pedir permiso, y se pasearon por la recepción como quien va a renovar el DNI. Lo que les cortó el paso fue un torno de control de acceso.
La escena quedó grabada por personal de la Asamblea y acabó distribuida por la agencia Associated Press, que le dio proyección internacional. Aquí la tienes:
¿Qué hicieron exactamente las capibaras dentro del parlamento?
Poco, y con una parsimonia envidiable. Las dos recorrieron el vestíbulo a paso corto, avanzaron hasta la línea de tornos que da acceso al resto del edificio y ahí se quedaron atascadas: sin tarjeta no se pasa, aunque seas el roedor más grande del mundo.
Una trabajadora de la Asamblea se acercó y las fue guiando de vuelta hacia la puerta, en dirección al parque de al lado. Fuera esperaba al menos una compañera más. No hubo destrozos. Según Associated Press, los diputados se preparaban entretanto para una votación en otra parte del edificio.
¿Por qué hay capibaras paseando por el centro de Cuiabá?
Porque el parlamento está justo enfrente del Parque das Águas, calle de por medio: una zona verde con laguna y vegetación donde vive una población estable de estos animales. Uno de los tres accesos oficiales al parque queda precisamente ahí, frente a la Asamblea.
La convivencia está tan asumida que el Ayuntamiento de Cuiabá pintó en 2024 un paso de peatones del parque con huellas amarillas, para avisar a los conductores de que por ahí cruzan capibaras. Y no era su primera incursión institucional: ya se las había grabado antes dándose un baño en el espejo de agua que hay frente al edificio.
«Aparecen por aquí con bastante frecuencia, así que ya nos hemos acostumbrado a verlas», contó Nayara Bueno, trabajadora de la Asamblea, a la agencia Associated Press.
¿Por qué la escena funciona tan bien en internet?
Porque la capibara lleva años siendo el animal favorito de las redes por una razón muy concreta: su cara de no inmutarse ante nada. Ya hemos visto a una fugarse de un zoo británico, a otra ganar un concurso de baños en Japón y a una huérfana costarricense poner de acuerdo a internet para elegirle nombre. Tampoco es el primer bicho que se cuela donde no debe: un oso pardo en el Tíbet llegó a abrir la puerta de una habitación de hotel.
La diferencia es que estas dos ni corrieron ni se escondieron. Se dieron su vuelta, comprobaron que el acceso restringido estaba restringido de verdad y se volvieron al parque. Un trámite más.




