El canal de Chicago electrificado contra las carpas voladoras

Cerca de Chicago hay un canal con el fondo electrificado desde 2002. No es por los barcos: es para frenar a una carpa que salta hasta 3 metros del agua…

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Cerca de Chicago hay un canal con el fondo electrificado desde 2002. No es por los barcos: es para frenar a una carpa que salta hasta 3 metros del agua…

Cerca de Chicago hay un canal en el que no conviene caerse. Desde 2002, el fondo del Chicago Sanitary and Ship Canal, a la altura de Romeoville (Illinois), está electrificado: una barrera sumergida que gestiona el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos para que las carpas invasoras no pasen de la cuenca del Misisipi a los Grandes Lagos.

Y la enemiga no es una carpa cualquiera. La carpa plateada (Hypophthalmichthys molitrix) salta hasta 3 metros fuera del agua cuando la asusta el ruido de un motor. A veces, el vuelo termina dentro de la barca.

Carpa plateada caída sobre el suelo metálico de una barca, entre las zapatillas y las botas de dos personas sentadas
Una carpa plateada que ha acabado dentro de la barca. Foto: Ashley Spratt / USFWS, dominio público.

¿Cómo funciona la barrera eléctrica del canal de Chicago?

Unos electrodos tendidos a lo ancho del lecho del canal lanzan pulsos de corriente que crean un campo eléctrico en el agua. En su nivel de trabajo habitual, ese campo es de unos 2,3 voltios por pulgada (una pulgada son 2,54 cm).

No se trata de freír peces. Los que se adentran en la zona lo notan y se dan la vuelta, o quedan paralizados un momento y la corriente del canal se los lleva aguas abajo. La primera barrera, de demostración, se encendió en 2002; después llegaron otras, y aquella pionera sigue funcionando como respaldo.

¿Por qué es peligroso para las personas?

Lo que espanta a una carpa tampoco le sienta bien a un ser humano. Los informes de seguridad advierten de que caer al agua en la zona electrificada supone un riesgo serio, incluso mortal. Por eso la Guardia Costera de Estados Unidos mantiene ahí una zona de navegación regulada, con restricciones para todos los barcos que la atraviesan, y el propio Cuerpo de Ingenieros ha hecho pruebas para medir hasta dónde llegan las corrientes.

¿De dónde salieron las carpas voladoras?

La ironía es de manual: las trajeron para limpiar. En los años setenta, carpas asiáticas llegaron a piscifactorías e instalaciones de aguas residuales de Arkansas para controlar las algas. Las inundaciones hicieron el resto: escaparon a los ríos y se extendieron por la cuenca del Misisipi.

Estados Unidos importó un pez para limpiar estanques y ahora electrifica un canal para que no llegue a los Grandes Lagos.

Una carpa plateada adulta pesa varios kilos, así que un ejemplar que sale disparado del agua y se cruza con alguien a bordo puede causar lesiones serias. No es la única guerra creativa contra un invasor: en Florida un restaurante regala pizza por cada pitón cazada, y en Noruega lidian con el cangrejo gigante que soltó la URSS.

¿Cuánto cuesta la siguiente barrera contra las carpas?

Como la electricidad sola no parece suficiente, Illinois y Míchigan se han aliado con el Cuerpo de Ingenieros en el Brandon Road Interbasin Project, en la esclusa de Brandon Road, cerca de Joliet. Presupuesto: 1.150 millones de dólares. La idea es apilar capas: una cortina de burbujas que sube desde el fondo, altavoces submarinos con sonidos que molestan a las carpas y otro campo eléctrico en un canal diseñado a propósito.

Burbujas, música y descargas para un pez que llegó como friegaestanques. Si alguna vez te has peleado con las malas hierbas del jardín, piensa que podría ser peor.

Vía Gizmodo, con datos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE. UU., el comité regional sobre carpas invasoras, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, Smith-Root, la Guardia Costera (Federal Register), Discover, Smithsonian y Construction Dive.

Foto de portada: Ashley Spratt / USFWS, dominio público.