Amenazaba con desplomarse solo sobre la playa, así que los bomberos de Dieppe se adelantaron: cavaron debajo, lo socavaron con agua y lo mandaron al vacío…
En una playa de guijarros del norte de Francia hay un bloque de hormigón clavado en vertical sobre la orilla, como si alguien lo hubiera soltado desde el cielo. Parece una escultura moderna, pero no lo es: es un búnker alemán de la Segunda Guerra Mundial. Y, en efecto, alguien lo dejó caer.
El búnker de Sainte-Marguerite-sur-Mer, un pueblo de la costa de Normandía, en Francia, lo levantaron los alemanes en 1942 como parte del Muro Atlántico, y servía de refugio de infantería. Estaba en lo alto del acantilado. Hoy está abajo, en la playa, plantado sobre uno de sus costados: lo tiraron los bomberos en abril de 1995.
¿Por qué tiraron un búnker por un acantilado?
Porque se iba a caer solo y era cuestión de tiempo. Los acantilados de creta de esta costa retroceden sin descanso, y la erosión fue royendo el terreno bajo la construcción hasta dejarla asomada al vacío. En 1994 el búnker seguía arriba, pero ya amenazaba con desprenderse justo encima de una playa por la que pasea gente.
El ayuntamiento decidió no jugárselo a la lotería de qué día se caía y con quién debajo, y encargó el derribo controlado a los bomberos de Dieppe. Curiosa carrera para una fortificación que, igual que la garita antibalas de Indiana, nunca llegó a hacer aquello para lo que la construyeron.
¿Cómo se derriba un búnker sin explosivos?
Cavando y con agua a presión. Los bomberos socavaron el terreno por debajo del búnker y después remataron la faena con sus lanzas de agua, debilitando el conjunto hasta que la base cedió y la mole se deslizó acantilado abajo.
Levantado para proteger a la tropa de los bombardeos, acabó tumbado por unos bomberos con mangueras.
Lo que nadie esperaba llegó al final del trayecto. El búnker no reventó ni se deshizo en cascotes: bajó de una pieza y se quedó clavado de canto, apoyado en un flanco y en posición vertical, sobre los guijarros. Tanto hormigón armado para que no lo tumbara nadie tuvo su momento de gloria justo cuando le tocaba perder. Otros restos de aquella guerra han reaparecido de formas más discretas, como la paloma con un mensaje cifrado que apareció en una chimenea inglesa.
¿Qué hace Agnès Varda en esta playa?
El búnker acabó metido a actor. La cineasta Agnès Varda y el artista JR lo eligieron para una escena de su documental Visages, Villages, estrenado en 2017: pegaron sobre el hormigón una gran fotografía del fotógrafo Guy Bourdin, que Varda le había hecho en 1954. JR la colocó inclinada y el búnker se transformó en una cuna, con Bourdin reposando dentro. Normandía tiene más intervenciones artísticas inesperadas.
Duró lo que dura una marea. Al día siguiente, cuando el mar se retiró, la fotografía había desaparecido. El arte se fue con la resaca; el búnker, que lleva tres décadas aguantando exactamente lo mismo dos veces al día, sigue ahí clavado. Sospechamos que nos enterrará a todos.
Vía Lieux Insolites, Les Baguenaudiers, Nilux y Les carnets d’Anaïs. La escena del documental, detallada en el Ciné-club de Caen y en Wikipedia.
Foto de portada: Patrice78500, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.




