
Atención, amantes de las paradojas y el humor involuntario. Tenemos una historia que parece sacada de un guion de comedia, pero que es tan real como el olor a quemado… y a grasa vieja. La acción se traslada a Ann Arbor, Michigan, donde reside la Estación 5 del Departamento de Bomberos local. Estos valientes profesionales están acostumbrados a ser los primeros en llegar cuando el desastre llama a la puerta ajena. Sin embargo, el destino quiso que la alarma sonase dentro de su propia casa, concretamente, en la cocina de la estación.
El incidente, que roza lo épico por su ironía, ocurrió porque el héroe anónimo de todas las cocinas, el ventilador extractor, se había tomado un descanso demasiado largo de las labores de limpieza. Sí, amigos, hablamos de la temida acumulación de grasa que, al parecer, no respeta ni a aquellos dedicados a combatir el fuego. Según informaron fuentes de la ciudad de Ann Arbor, la grasa rebelde en el sistema de ventilación del local de bomberos, al calentarse demasiado, decidió que era su momento de brillar, y no en el buen sentido, desatando un pequeño conato.
Así que, mientras los miembros de la Estación 5 miraban incrédulos cómo las llamas se apoderaban del extractor, se encontraron en la posición menos envidiable: tuvieron que hacer una llamada de emergencia a sus propios compañeros. Aunque la situación estaba controlada y no pasó de un susto –y un momento bochornoso–, parece ser que en el mundo de los bomberos existe el código no escrito de que uno no apaga el fuego en su propia casa (o al menos, es mucho más profesional y, sin duda, más cómico llamar a los vecinos).
Afortunadamente, los equipos de otras estaciones acudieron al rescate con la velocidad habitual, sofocando rápidamente este pequeño, pero altamente irónico, incendio. No hubo que lamentar heridos y los daños fueron mínimos, limitándose al extractor y las zonas adyacentes. La moraleja de esta historia es clara: ni siquiera los bomberos son inmunes a la acumulación de grasa en la campana extractora. Si ellos tienen que llamar a sus colegas por un fuego en la cocina, quizás es momento de que todos revisemos urgentemente la limpieza de nuestros ventiladores.
