Bolsonaro admite cambiar su tobillera de seguimiento por una de juguete: la justicia es un juego

0
0

¡Agárrense que vienen curvas (y risas) desde Brasil! Si pensabais que ya lo habíais visto todo en el fascinante mundo de la política, preparaos para la última de Jair Bolsonaro, que ha decidido que la realidad debe superar a la ficción con una anécdota digna de guion de comedia.

Resulta que en 2017, cuando el ahora expresidente era un simple congresista (¡qué tiempos aquellos!), se encontraba inmerso en una investigación por corrupción. ¿El motivo? Cuentas, gastos con la tarjeta corporativa para asuntos personales, ya sabéis, lo típico. La justicia, en su infinita sabiduría y con ganas de mantenerlo a raya, le impuso una tobillera de seguimiento electrónico. Una medida de control para que no se fuese de rositas ni de paseo sin previo aviso.

Pero, ¿quién dijo que un dispositivo de vigilancia no podía ser motivo de chiste? Jair Bolsonaro, ni corto ni perezoso, decidió que aquello era un juego de niños. Y, literalmente, lo convirtió en uno. Según ha confesado él mismo en una entrevista reciente para Jovem Pan, ni más ni menos, se le ocurrió la brillante idea de sustituir la tobillera oficial por… ¡una tobillera de juguete! Sí, habéis leído bien. Un dispositivo de mentira para una situación muy de verdad.

La motivación, según sus propias palabras, era un «vacile», una forma de «jugar» con la justicia. Un desafío en toda regla a la autoridad, pero con ese toque de cachondeo que solo él podría idear. La bromita duró unas pocas horas –o quizá un día entero, según algunas versiones– antes de que el dispositivo original, el de verdad, volviera a su legítimo lugar en el tobillo del entonces congresista.

Lo curioso es que, durante años, Bolsonaro había negado rotundamente cualquier manipulación de la tobillera. Pero parece que la verdad (y la anécdota) era demasiado jugosa como para seguir ocultándola. Ahora lo admite sin tapujos, dejando a su abogado, por cierto, sin comentarios al respecto.

Una jugada maestra, digna de un guion de película cómica, que nos recuerda que la realidad a veces supera con creces a la ficción. ¿Tobillera de seguimiento? ¡Mejor una de juguete, para que la vida no pierda la gracia!