
¿Recordáis el Fyre Festival? Aquel paraíso musical que prometía lujo y acabó siendo una pesadilla digna de documental, con asistentes varados, tiendas de campaña cochambrosas y una loncha de queso como menú gourmet. Pues agárrense fuerte, porque su creador, el mismísimo Billy McFarland, ha decidido que la segunda parte es una gran idea.
Sí, habéis leído bien. Mientras muchos pensaban que Billy estaría haciendo ganchillo en alguna prisión de máxima seguridad, resulta que el hombre, recién salido de la cárcel y bajo arresto domiciliario, ha anunciado a bombo y platillo la llegada de «Fyre Festival II». Y lo más alucinante de todo: ¡ya está vendiendo entradas! Como si lo que pasó en 2017 fuese una anécdota sin importancia. Hay que tener cara, eh.
La noticia ha caído como una bomba en el panorama festivalero (y el de la estafa, para qué engañarnos). McFarland ha asegurado que Fyre Festival II tendrá lugar en el Caribe a finales de 2024. ¿La ubicación exacta? Ni idea. ¿El cartel de artistas? Ni rastro. Pero oye, eso no ha impedido que las primeras 100 entradas, a un módico precio de 499 dólares, ¡se hayan agotado! Parece que hay gente con ganas de revivir la experiencia… o con una fe ciega en la redención de Billy. Los siguientes niveles de entradas escalan hasta los 7.999 dólares. ¿Alguien dijo «oportunidad de inversión»?
Recordemos que Billy salió de prisión en mayo de 2022 tras cumplir una condena de cuatro años por fraude, y aún le persigue una orden de decomiso de 26 millones de dólares. Pero él, impasible, ha publicado un vídeo en el que, muy serio, habla de «desafíos logísticos» y de haber aprendido de sus errores. Su plan es documentar todo el proceso para mostrar su «arco de redención» y colaborar con talentos locales. Vamos, que de estafador a ‘influencer’ documental, hay un paso. Y la gente, erre que erre, le compra la entrada. ¿Será que la curiosidad mata al gato… y vacía el bolsillo? Estaremos atentos, con las palomitas en la mano, a ver si este Fyre Festival II es la resurrección de un genio incomprendido o simplemente la secuela de un despropósito antológico.
