Aviso de Sapo: La Delirante Afición por los Anfibios Tóxicos de Arizona

Aviso de Sapo: La Delirante Afición por los Anfibios Tóxicos de Arizona
Las autoridades de Arizona advierten contra lamer el Sapo del Desierto de Sonora, cuya toxina provoca alucinaciones, náuseas y problemas cardíacos. Algunos buscan un "viaje" ilegal y arriesgado. La posesión sin permiso es un delito grave. También es mortal para mascotas. ¡Deja el sapo en paz!
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Imagina, por un segundo, que eres una autoridad de vida salvaje en Arizona. Tu jornada laboral incluye, entre otras cosas fascinantes, advertir a los ciudadanos de un peligro muy peculiar: ¡no lamer sapos! Sí, lo has leído bien. Y no, no estamos en un episodio de Los Simpson, aunque lo parezca, la situación es más real que un cactus bajo el sol.

La estrella de esta hilarante pero seria advertencia es el Sapo del Desierto de Sonora, también conocido como Sapo del Río Colorado (Bufo alvarius para los amigos científicos). Este simpático anfibio, lejos de ser un mero habitante de pantanos, esconde un secreto que a algunos les resulta… «tentador». Resulta que, cuando se siente amenazado, este sapo segrega una toxina lechosa por sus glándulas parótidas. La sustancia en cuestión, la bufotenina, es un potente psicodélico que, en los humanos, provoca unas alucinaciones bastante intensas.

Aquí viene la parte que hace que te piques un ojo y te plantees la cordura humana: hay personas que, deliberadamente, deciden lamer a estos sapos con la esperanza de tener un «viaje» alucinógeno. ¿Por qué conformarse con una fiesta aburrida cuando puedes lamer un sapo y ver colores, o lo que sea que se vea? El problema es que este «viaje» no siempre es un camino de rosas. Lamer a este anfibio puede provocar náuseas, vómitos, y lo que es más preocupante, irregularidades en el ritmo cardíaco. Un «viaje» que puede acabar en urgencias, y no precisamente de diversión.

Además de los riesgos para la salud, la cosa tiene su miga legal, y no precisamente de almendras. La bufotenina, la sustancia mágica del sapo, está catalogada como una droga de la Lista I en Estados Unidos. Esto significa que si te pillan en Arizona con uno de estos sapos sin el permiso adecuado, o peor aún, dándole un lametazo en público (o en privado, da igual), podrías enfrentarte a cargos por drogas y posesión ilegal de vida silvestre. No es precisamente la mejor manera de pasar una tarde de «relax».

Las autoridades del Departamento de Caza y Pesca de Arizona no están de broma. Su mensaje es claro y conciso: «¡Dejad en paz a los sapos!». No solo por la salud humana, que ya es bastante, sino también por la de nuestras queridas mascotas. Perros y gatos, mucho más pequeños y curiosos, pueden enfermar gravemente o incluso morir si lamen o muerden a uno de estos sapos. Así que, si tu perro le tiene un cariño especial a los sapos, más vale que le vigiles de cerca, especialmente después de las lluvias monzónicas, cuando estos anfibios están más activos y buscando jaleo.

Es cierto que algunas comunidades nativas americanas utilizan esta toxina en ceremonias religiosas, con un propósito muy diferente y bajo estrictas prácticas culturales ancestrales. Pero eso está a años luz de un particular lamiendo un sapo en su jardín por pura curiosidad o, peor aún, por recreación de fin de semana.

En resumen, si te encuentras un Sapo del Desierto de Sonora en Arizona, lo mejor es mantener la distancia, una distancia prudencial. Admíralo desde lejos, tómale una foto si quieres (¡sin flash, por favor!), pero resiste la tentación de darle un lengüetazo. No es un helado, ni un caramelo, y definitivamente no es la forma más segura de «desconectar». El sapo, tu salud y tu historial policial te lo agradecerán.