Australia casi bloquea GitHub por unos ‘secretos’ del NBN que ya eran de dominio público

Australia casi bloquea GitHub por unos 'secretos' del NBN que ya eran de dominio público
El gobierno australiano consideró seriamente restringir el acceso a GitHub tras la publicación de información sobre la Red Nacional de Banda Ancha (NBN). Lo curioso es que los datos, subidos por un usuario, eran desactualizados y ya estaban públicamente disponibles. Un drama digital con tintes de comedia bufa que puso en jaque a la comunidad tech.
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Imaginad la escena: un día cualquiera, los desarrolladores de Australia se levantan, abren sus ordenadores, y de repente… ¡pánico! Su amado GitHub, el santuario del código y la colaboración, ¿en la cuerda floja? Pues sí, amigos, esto estuvo a punto de ser una realidad en la tierra de los canguros y las arañas gigantes, y todo por un malentendido con sabor a chiste mal contado.

Corría el año 2013 cuando el Departamento de Comunicaciones de Australia se puso la boina de Sherlock Holmes para investigar cómo demonios restringir o, en el peor de los casos, bloquear el acceso a GitHub. ¿El motivo? Un usuario, con el alias ‘Fysh’, había tenido la osadía de publicar «información confidencial» sobre la Red Nacional de Banda Ancha (NBN) australiana en la plataforma. Hablamos de detalles tan ‘top secret’ como las rutas planificadas de la red, la ubicación de los nodos y algunos diseños. Vamos, cosas que, según el Gobierno, eran sensibles y podrían suponer un riesgo de seguridad de los gordos, útiles para criminales o, ojo, terroristas.

Ahora viene lo bueno, la chispa que convierte esta noticia en oro puro para el cotilleo digital. Resulta que la propia NBN Co, la compañía detrás de la red, salió al paso para aclarar que los datos en cuestión estaban, cito textualmente, «desactualizados y públicamente disponibles». ¡Boom! La gran amenaza terrorista-cibernética-criminal era en realidad un archivo PDF que te podías descargar de su propia web con un par de clics y un poco de paciencia. Qué planazo, ¿verdad?

El entonces ministro de Comunicaciones, Malcolm Turnbull, se mostró visiblemente preocupado por la «difusión de información comercial sensible» y «potencialmente relacionada con la seguridad», llegando a afirmar que podría «dañar el NBN o incluso facilitar ataques a infraestructuras críticas». Mientras tanto, en la otra punta del país, los expertos en tecnología se echaban las manos a la cabeza. Jon Lawrence, de Electronic Frontiers Australia, calificó la idea de bloquear GitHub como una «reacción exagerada» y «draconiana». Y no es para menos, ¿quién bloquea una herramienta vital para millones de desarrolladores por algo que ya es dominio público y que, además, no está ni actualizado? Es como querer cerrar una biblioteca porque alguien ha sacado un libro que ya estaba en la sección de ‘ofertas’ de la FNAC.

La cosa es que la preocupación del gobierno venía, en parte, de la naturaleza «distribuida» de GitHub, que dificulta la eliminación de contenido una vez que ha sido subido. Pero vamos, entre eso y considerar bloquear una plataforma global que aloja proyectos de software de todo el planeta, hay un trecho. La moraleja de esta historia es que a veces, en el intento de proteger lo nuestro, podemos acabar haciendo el ridículo más espantoso, especialmente cuando la información que queremos salvaguardar ya está dando vueltas por la red más que un boomerang en el desierto australiano. Así que, menos mal que la sensatez (o la vergüenza ajena) se impuso, y GitHub sigue entre nosotros, para alivio de los programadores y para que la NBN siga con sus misterios ‘públicamente disponibles’.