Alumnos de universidad pillados copiando piden a su profe que les redacte la confesión

Alumnos de universidad pillados copiando piden a su profe que les redacte la confesión
Dos estudiantes de la Universidad de Florida Central, sorprendidos haciendo trampa en un examen, intentaron mentir. Al darles la oportunidad de redactar una declaración, pidieron a su propio profesor que lo hiciera por ellos. Firmaron el documento que detallaba su fraude, resultando en un cero en la asignatura y una suspensión de un semestre.
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¿Creías haberlo visto todo en cuanto a descaro estudiantil? Pues agárrate, porque la historia que nos llega desde la Universidad de Florida Central (UCF) eleva el listón a niveles estratosféricos. En un giro que parece sacado de una comedia de enredo, dos lumbreras universitarias fueron pilladas con las manos en la masa durante un examen. Hasta ahí, lo habitual, ¿verdad? Un intento de fraude, un poco de nerviosismo… Pero la cosa no se quedó ahí.

Cuando su profesor, el Dr. Stephen King (no, no el maestro del terror literario, aunque la situación es para echarse a temblar), los confrontó, la primera reacción fue la negación. Lo típico. Sin embargo, el buen doctor, en un alarde de pedagogía (o quizás un experimento sociológico encubierto), les ofreció una oportunidad de redención: escribir una declaración honesta sobre lo sucedido. La idea era que asumieran la responsabilidad de sus actos, una lección valiosa para la vida adulta.

Y aquí es donde la historia se vuelve legendaria. En lugar de coger un boli y empezar a confesar sus pecados académicos, estos dos genios decidieron que, hombre, qué mejor que el propio profesor, que los había pillado, para redactar la dichosa confesión. ¡Sí, has leído bien! Pidieron al Dr. King que les escribiera la declaración, argumentando, con una cara que ya quisieran los actores de Hollywood, que no sabían cómo hacerlo. La desfachatez no tiene límites, amigos.

El profesor, que seguramente no daba crédito a lo que oía, no solo accedió, sino que redactó un documento impecable. Un texto que no dejaba lugar a dudas, detallando con pelos y señales cómo habían intentado copiar. Y lo más increíble de todo: ¡ellos lo firmaron! Sí, firmaron su propia sentencia de culpabilidad, escrita por la misma persona a la que habían intentado engañar.

El desenlace, como era de esperar, fue una lección que no olvidarán. Un rotundo cero en la asignatura y una suspensión de un semestre. El Dr. King, compartiendo la anécdota en Reddit (porque esto merecía ser contado al mundo), calificó el incidente de ‘estupidez de otro nivel’. Y no le falta razón. Es un recordatorio brutal de que la responsabilidad personal es algo que, por lo visto, algunos aún tienen pendiente de aprender. Menos mal que el profesor les dio una asignatura optativa de «asunción de responsabilidades» de forma exprés. Esperemos que, al menos, la aprueben en el futuro.