
Si alguna vez has pensado que tener el metro inundado o un charco gigantesco en la puerta de tu casa era lo peor que podía dejar una tormenta, es porque nunca has vivido en Australia. El norte del país oceánico ha sufrido recientemente unas inundaciones masivas que han dejado imágenes desoladoras, pero también han desatado una alerta oficial que parece sacada del guion de una película de terror de serie B: hay cocodrilos por todas partes.

El país donde la naturaleza siempre te pone a prueba
No es ningún secreto que la fauna australiana tiene una reputación de ser, cuanto menos, intensa. Sin embargo, las recientes trombas de agua han provocado que los cauces de los ríos se desborden de forma espectacular, fusionando el hábitat natural de los depredadores más letales con las zonas residenciales. El resultado de este caótico cóctel acuático es que los vecinos han tenido que cambiar el paraguas por el instinto de supervivencia.
Troncos que te miran fijamente
Las autoridades locales no se han andado con rodeos a la hora de emitir sus comunicados de emergencia. El mensaje ha sido tan claro como escalofriante para los habitantes de las zonas afectadas en el norte de Australia.
«Asuman que hay cocodrilos en todos los cuerpos de agua, por pequeños que sean. Si la calle está inundada, puede haber un reptil esperando para atacar».
Y es que los cocodrilos de agua salada, que son conocidos por ser auténticas máquinas de matar prehistóricas que pueden llegar a superar los cinco metros de largo, están aprovechando las nuevas autopistas acuáticas para explorar el vecindario. Zonas que antes eran tranquilos jardines traseros, parques infantiles o simples cunetas, ahora son piscinas turbias donde estos imponentes animales pueden camuflarse a la perfección esperando a su presa.
Una nueva definición de quedarse en casa
La situación ha llegado a un punto en el que salir a comprobar los daños del temporal o intentar cruzar una calle anegada para ir a comprar el pan se ha convertido en un deporte de riesgo extremo. Los equipos de rescate no solo tienen que preocuparse de evacuar a las personas aisladas por el agua, sino que deben estar siempre ojo avizor con el indeseado souvenir escamoso que pueda estar nadando silenciosamente a su lado.
Los expertos en fauna advierten que los animales, debido a la brutal crecida de las aguas, están estresados y desplazados de su entorno habitual, lo que los hace aún más agresivos e impredecibles de lo normal. Así que, la próxima vez que te quejes de que ha entrado un poco de agua en el garaje tras una tormenta de verano, recuerda a esos pobres australianos que, literalmente, tienen que mirar dos veces antes de pisar un charco por si el charco decide devolverles el mordisco.
