Alemania frena la subasta más bizarra: del sombrero de Hitler a la jeringuilla de Himmler

Alemania frena la subasta más bizarra: del sombrero de Hitler a la jeringuilla de Himmler
Alemania ha cancelado la polémica subasta de artefactos nazis y del Holocausto, que incluía objetos tan "delicados" como un sombrero de Hitler o una jeringuilla de Himmler. La presión de la comunidad judía y la intervención gubernamental han frenado este intento de mercadeo de la historia más oscura, asegurando que estos objetos reposen en museos, no en vitrinas privadas.
0
0

¡Pero bueno! ¿En qué estaría pensando el «Auktionshaus Hermann Historica» de Múnich cuando decidió poner a la venta una ristra de artefactos relacionados con la Alemania nazi y el Holocausto? Porque mira que hay cosas curiosas que subastar, pero un sombrero que supuestamente llevó Hitler o, agarraos, ¡una jeringuilla que se cree que fue de Himmler! La cosa prometía ser más que surrealista.

Imaginaos la escena: pujas por un gorro militar, o por algo que suena a atrezzo de una película de terror, pero que tiene un peso histórico (y moral) tremendo. Desde luego, la oferta era… particular. La casa de subastas se defendía diciendo que sus clientes eran «coleccionistas serios y museos». ¿En serio? ¿Un museo necesita comprar una jeringuilla para el muestrario? ¿O un «coleccionista serio» la querría para su mesita de noche? Pues parece que sí, que hay un mercado para todo.

Pero claro, la cosa no pasó desapercibida. El Consejo Central de Judíos en Alemania y el Centro Simon Wiesenthal, entre otros, pusieron el grito en el cielo, y con razón. Lo calificaron de «escandaloso» y «escandaloso», ¿cómo no? Argumentaban, con toda la lógica del mundo, que estos objetos deberían estar en museos o archivos, donde se estudien y sirvan de recordatorio de una de las épocas más oscuras de la humanidad, en lugar de acabar en manos privadas. Porque, seamos sinceros, el riesgo de que esto glorifique el nazismo o atraiga a la clientela equivocada es, cuanto menos, alto.

Y menos mal que el Gobierno alemán, con la ministra de Estado de Cultura Monika Gruetters a la cabeza, no se anduvo con chiquitas. Gruetters declaró que vender tales artículos era «abominable» y «repugnante». ¡Menos mal que alguien puso los puntos sobre las íes! Así que, al final, la subasta se ha cancelado, y esos «tesoros» tan controvertidos no verán la luz del mercado.

No es la primera vez que Hermann Historica la lía parda. En 2013, ya vendieron el sombrero de copa de Hitler por la friolera de 57.500 euros. Se ve que tienen una clientela… peculiar. La lección parece ser que, si hay que subastar algo, que sea un sello de correos raro o un coche de colección, pero dejemos los objetos de regímenes genocidas para los libros de historia y las exposiciones que nos enseñan a no repetir los errores del pasado. La ministra Gruetters, de hecho, ya ha apuntado a la necesidad de crear un marco legal para evitar futuras «ocurrencias» como esta. ¡Y que así sea!