Agente Fronterizo se ‘chulea’ de accidente mortal y le sale el tiro por la culata

Agente Fronterizo se 'chulea' de accidente mortal y le sale el tiro por la culata
Un agente de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. se enfrenta a cargos federales por mentir a investigadores, un año después de un accidente mortal. Se le acusa de chulearse ante testigos sobre su implicación en el suceso, usando su condición de agente para presumir que «todo iría bien», lo que contrasta con la tragedia y el posterior proceso judicial.
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Imaginad la escena: un accidente de coche, una tragedia, y en medio de todo el caos, uno de los implicados, ni corto ni perezoso, se dedica a presumir de su estatus para librarse de las consecuencias. Pues eso es, más o menos, lo que se le imputa a Jose Guadalupe Cantu, un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, cuya historia es para levantar una ceja y preguntarse: ¿en serio?

La cosa ocurrió una mañana de octubre de 2012, cerca de San Ygnacio, Texas. Cantu, al volante de su Ford Mustang negro particular y de camino al trabajo, tuvo una colisión frontal con un Ford Escort blanco. El conductor del Escort, Guadalupe Pena, de 58 años, falleció en el acto. Una auténtica desgracia, sin duda.

Pero aquí viene el giro, el que hace que esta noticia pase de ser una triste crónica de sucesos a un auténtico ‘esto-no-me-lo-creo’. Según la denuncia federal, Cantu se dedicó a ‘chulearse’ con un testigo de la escena del accidente, presumiendo de que era un agente federal y que, por lo tanto, «todo iría bien» para él. ¡Toma ya! Con la tinta aún fresca del impacto y el ambiente cargado de luto, el hombre se las daba de intocable. Otros testigos también declararon que Cantu iba con exceso de velocidad y zigzagueando antes del choque, y la propia denuncia federal apunta a que conducía por el lado equivocado de la carretera. Un cúmulo de ‘despropósitos’, vaya.

Lo más curioso es la evolución legal del caso. Inicialmente, Cantu fue acusado de homicidio por intoxicación (conducir bajo los efectos), pero un gran jurado decidió no procesarlo por ese cargo. Uno podría pensar: ¡Uf, se libra! Pero no, la justicia, a veces, tiene un sentido del humor retorcido. Un año después del accidente, en octubre de 2013, Cantu fue imputado con cargos federales… ¿por el accidente? No, qué va. Por «hacer declaraciones falsas a los investigadores federales». Es decir, por mentir como un bellaco sobre lo que recordaba del accidente, a qué velocidad iba y si estaba distraído. Parece que lo de «todo iría bien» no incluía el pequeño detalle de la sinceridad.

Ahora, Jose Guadalupe Cantu se enfrenta a una pena máxima de cinco años de prisión si es declarado culpable de esos cargos. Además, la familia de Guadalupe Pena, la víctima mortal, ha presentado una demanda por homicidio culposo contra Cantu y el gobierno de Estados Unidos. Al final, la chulería, como casi siempre, le ha salido carísima.

Así que ya sabéis, por mucho distintivo o cargo que uno tenga, la verdad y la humildad suelen ser mucho más rentables que la fanfarronería. O al menos, evitan que te caiga una investigación federal por intentar hacerte el listillo.