
Cuando uno piensa en grandes incautaciones aduaneras, generalmente le vienen a la cabeza drogas, armas o, quizás, imitaciones de bolsos de lujo. Pero en Baréin, la lista de contrabando prohibido acaba de recibir una adición notablemente… íntima.
Las aduanas del Reino de Baréin han estado ocupadas, pero no precisamente lidiando con el tráfico de coches robados. Se han dedicado a confiscar lo que podríamos llamar un auténtico ‘arsenal del placer’ o, si lo prefieren, una ‘fiesta privada’ de juguetes sexuales. Hablamos de una colección considerable de artículos, probablemente dildos, vibradores y otros adminículos diseñados para el disfrute solitario o en pareja. La noticia forma parte de un resumen de noticias de la tarde, destacando esta curiosa incautación entre asuntos geopolíticos y negociaciones de paz, lo que solo hace que el titular resulte aún más disparatado.
Este tipo de confiscaciones no solo generan titulares curiosos, sino que también nos recuerdan la estricta y, a menudo, peculiar aplicación de las leyes de moralidad en naciones muy conservadoras. En Baréin, como en muchos estados del Golfo, la importación de cualquier material que se considere pornográfico, indecente o contrario a la moral pública está totalmente prohibida. Y claro, si un vibrador no va en contra de la moral pública, ¿qué lo hace?
Imaginen la escena en el almacén de aduanas: en un rincón, fardos de tabaco ilegal; en otro, armas de fuego; y justo al lado, cajas llenas de silicona de colores brillantes. Debe ser un momento particularmente incómodo para el funcionario de aduanas encargado de clasificar estos artículos. ¿Cómo se catalogan exactamente? ¿’Ayudas eróticas’, ‘Dispositivos de felicidad unipersonal’, o simplemente ‘Contrabando que vibra’?
El destino final de estos inocentes (pero ilegales) objetos suele ser la destrucción pública para enviar un mensaje claro sobre la defensa de los valores tradicionales. Una pena, ya que, literalmente, son solo juguetes. Pero, por ahora, si tienes pensado hacer un viaje a Baréin, quizás sea mejor dejar el ‘compañero’ de viaje favorito en casa. Las aduanas no están para tonterías… o sí lo están, pero solo para incautarlas.
