Adolf Hitler Uunona, de nombre controvertido a concejal en Namibia

Adolf Hitler Uunona, de nombre controvertido a concejal en Namibia
Un hombre llamado Adolf Hitler Uunona ha ganado un escaño en las elecciones locales de Namibia. El político, miembro del partido Swapo, asegura no tener relación alguna con la ideología nazi y que su padre le puso el nombre sin ser consciente de su significado histórico, un detalle común en un país con pasado colonial alemán.
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¡Atención, notición que te dejará con el café a medio sorbo! En un giro que ni el guionista más imaginativo de Juego de Tronos habría pensado, un tal Adolf Hitler Uunona ha resultado vencedor en las elecciones locales de Namibia. Y no, no es un bulo de esos que circulan por WhatsApp, es tan real como el sol que abrasa el desierto de Kalahari. Este señor se ha llevado de calle un escaño en el concejo de la circunscripción de Ompundja, en la región de Omusati, con una victoria aplastante del 84,88% de los votos. ¡Casi nada!

Nuestro protagonista, miembro del partido Swapo (Organización del Pueblo de África del Sudoeste), ha pasado de ser un nombre en las papeletas a un nombre en boca de todos, y no precisamente por su programa político (que seguro que es estupendo, ojo). La principal razón de este revuelo es, evidentemente, el sonoro y tristemente célebre nombre que comparte con uno de los personajes más infames de la historia. ¿Casualidad? ¿Broma del destino? Pues, según el propio Adolf Hitler Uunona, un poco de todo y nada a la vez.

Él mismo ha explicado que su padre le puso el nombre, seguramente sin tener ni la más remota idea de lo que representaba el Adolf Hitler original. Y es que, queridos lectores, la historia colonial de Namibia, con su pasado bajo dominio alemán, hizo que muchos nombres germánicos se volvieran de lo más comunes. Así, uno se podía encontrar con Johanns o Peters, y sí, también con Adolfs, sin que hubiese ninguna mala intención detrás. De hecho, nuestro Adolf suele usar más su apellido, Uunona, para evitar malentendidos y miradas de soslayo.

Cuando era un chaval, para él era un nombre de lo más normal, como para cualquier Pepe en España. Fue ya en la adolescencia cuando se dio cuenta del peso histórico de su apelativo y de lo que significaba la figura de aquel hombre que «quería conquistar el mundo entero». Y por si había alguna duda (que con ese nombre, siempre la hay), ha querido dejar bien claro que no tiene «nada que ver con ninguna de esas cosas» y que, por supuesto, no está «buscando la dominación mundial». ¡Menos mal, que ya nos veíamos buscando búnkeres por si las moscas!

Así que ahí lo tenéis, un concejal en Namibia con un nombre que hace girar cabezas, pero con un mensaje de lo más sensato: su misión es trabajar por su comunidad, no por conquistas megalómanas. Una historia que, sin duda, nos recuerda que a veces la realidad supera a la ficción, y que un nombre puede decir mucho… o, en este caso, ¡nada de nada!