Por qué el acero fabricado antes de 1945 es menos radiactivo

Antes de la bomba atómica, el acero no llevaba isótopos radiactivos artificiales. Por eso la flota que Alemania hundió en Scapa Flow acabó tan codiciada…

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Antes de la bomba atómica, el acero no llevaba isótopos radiactivos artificiales. Por eso la flota que Alemania hundió en Scapa Flow acabó tan codiciada…

El llamado acero de bajo fondo (low-background steel) es el acero producido antes de las primeras detonaciones nucleares de 1945, y no lleva dentro los isótopos radiactivos artificiales que arrastra todo el que se ha fabricado después. Uno de sus yacimientos más conocidos es una bahía de Escocia donde Alemania hundió su propia flota en 1919.

¿Por qué el acero moderno es un poco radiactivo?

La culpa no es del mineral de hierro, sino del aire. Para fabricar acero se usan gases tomados de la atmósfera. Desde la prueba Trinity del 16 de julio de 1945 y los ensayos nucleares de la Guerra Fría, ese aire lleva radionúclidos artificiales como el cobalto-60, que se cuelan en el metal y ahí se quedan.

Para una sartén da igual. Para un detector de radiación muy débil, no: si su propia carcasa emite, ensucia la medida. Por eso el acero anterior a 1945 se ha usado en contadores Geiger, en los contadores de cuerpo entero de los hospitales y en detectores de partículas.

El acero de antes de 1945 no es mejor acero: es acero fundido cuando el aire todavía no llevaba radiactividad artificial.

¿Qué pasó en Scapa Flow en 1919?

Tras el armisticio de la Primera Guerra Mundial, 74 barcos de la Flota de Alta Mar alemana quedaron internados en Scapa Flow, una bahía de las islas Orcadas. El 21 de junio de 1919, el almirante Ludwig von Reuter mandó la señal del «párrafo once» y las tripulaciones abrieron las válvulas de sus propios buques. En unas horas se hundieron 52 de los 74.

El acorazado alemán SMS Bayern hundiéndose por la popa en Scapa Flow, con la proa levantada sobre el agua en 1919
El acorazado SMS Bayern, hundiéndose en Scapa Flow el 21 de junio de 1919. Foto: C. W. Burrows, fotógrafo oficial de la Royal Navy (Wikimedia Commons, dominio público).

Entre los años veinte y treinta se reflotó la mayor parte de la flota para venderla como chatarra; solo la empresa de Ernest Cox sacó más de treinta barcos. Hoy quedan en el fondo siete pecios, entre ellos los acorazados Kronprinz Wilhelm y Markgraf, protegidos como monumento.

¿Dónde acabó de verdad el acero de Scapa Flow?

Se repite que acero de la flota alemana viajó al espacio en las sondas Voyager, pero el Museo de Stromness recuerda que la NASA nunca lo ha confirmado. Lo documentado es más terrenal: en los años setenta, planchas del casco del Kronprinz Wilhelm sirvieron para construir la sala de un contador de cuerpo entero en un hospital escocés.

En Estados Unidos, las planchas del acorazado USS Indiana, desguazado en 1962, acabaron blindando contadores de cuerpo entero en un hospital de veteranos de Illinois.

¿Por qué ya casi nadie lo necesita?

La radiactividad artificial de la atmósfera empezó a bajar en 1963, con el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares. Hoy el acero nuevo es lo bastante limpio para la mayoría de usos, y la electrónica moderna sabe descontar la radiación de fondo. El acero de antes de la bomba solo sigue siendo imprescindible en los instrumentos más sensibles, como algunos detectores de neutrinos.

Lo curioso es que una flota hundida para que no se la quedara el enemigo acabó guardando, en el fondo de una bahía escocesa, algo que por definición ya no se puede volver a fabricar: acero con fecha anterior a la bomba.

Vía Xataka, con datos de Stromness Museum, The Straight Dope, Today I Found Out, Interesting Engineering, NorthLink Ferries y Wikipedia (acero de bajo fondo y hundimiento de Scapa Flow).

Foto de portada: el crucero de batalla SMS Derfflinger hundiéndose en Scapa Flow, por C. W. Burrows (Wikimedia Commons, dominio público).