Abucheos y drama en las graduaciones universitarias por culpa de los discursos sobre Inteligencia Artificial

Abucheos y drama en las graduaciones universitarias por culpa de los discursos sobre Inteligencia Artificial
Las graduaciones universitarias de este año se han convertido en un auténtico caos. Diversos oradores, desde exdirectivos de Google hasta magnates musicales, han decidido alabar la Inteligencia Artificial en sus discursos, provocando abucheos masivos de unos estudiantes preocupados por su inminente futuro laboral.
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La temporada de birretes se tiñe de polémica tecnológica

Preparaos para lanzar los birretes al aire, porque ha llegado la temporada de graduaciones. Sin embargo, este año, en lugar de lágrimas de emoción, abrazos y los clásicos discursos inspiradores sobre perseguir tus sueños, estamos presenciando una auténtica liada parda en varios campus universitarios. ¿El motivo? Un tema que parece sacar de quicio a los recién graduados: la Inteligencia Artificial.

Graduados lanzando sus birretes al aire

Mientras que para muchos líderes de la industria tecnológica la IA es la nueva panacea de la productividad, para los estudiantes que están a punto de salir al mercado laboral tras años de esfuerzo y deudas, la mención de esta tecnología resulta ser, como mínimo, de mal gusto. Y no se han cortado un pelo a la hora de demostrarlo.

De errores técnicos a pitadas masivas

Empecemos por las meteduras de pata que podríamos considerar accidentales. En una de las ceremonias, los nombres de varios estudiantes ni siquiera llegaron a pronunciarse cuando subieron al escenario. ¿La excusa del ponente?

«Esto es lo que está pasando. Estamos utilizando un nuevo sistema de IA como nuestro lector…»

Como era de esperar, los abucheos no tardaron en resonar en todo el auditorio, a lo que el orador reaccionó con una risa nerviosa y bastante desubicada.

En otra graduación distinta, una oradora decidió comparar la llegada de la inteligencia artificial con la mismísima Revolución Industrial. Cuando el público comenzó a pitarle y mostrar su enfado, ella paró, se hizo la sorprendida y soltó:

«Vale, veo que he tocado una fibra sensible. ¿Puedo terminar? Hace solo unos años, la IA no era un factor en nuestras vidas…»

Tras ganarse algunos aplausos condescendientes por esa última frase, coronó el momento llamando a la IA un «tema bipolar», lo que volvió a caldear los ánimos (y con razón, ya que usar un trastorno médico como adjetivo no es precisamente la jugada más brillante).

Los pesos pesados de la industria tampoco se libran

Si pensabas que solo los oradores menos conocidos se llevaban la bronca, te equivocas. El mismísimo ex CEO de Google, Eric Schmidt, se tuvo que tragar una sonora pitada durante un larguísimo discurso centrado, cómo no, en el futuro de las máquinas.

Robots humanoides trabajando

Pero el premio al momento más tenso se lo llevó sin duda Scott Borchetta, CEO de Big Machine Records (y muy conocido en la cultura pop por todo el culebrón de los derechos musicales de Taylor Swift). Durante su turno de palabra, Borchetta no tuvo reparos en afirmar que «la IA está reescribiendo la producción mientras estamos aquí sentados».

Ante la avalancha de quejas de los jóvenes, Borchetta sacó a relucir su lado más arrogante y redobló la apuesta:

«Lo sé. Lidiad con ello. Como he dicho, es una herramienta. Oye, podéis escucharme ahora o podéis pagarme después».

Scott Borchetta hablando en el atril

El debate arde en redes sociales

Como era de esperar, los vídeos de estos desastrosos discursos han corrido como la pólvora por internet, dividiendo por completo a la opinión pública. El debate está servido en bandeja de plata y hay para todos los gustos:

  • El bando de los estudiantes: Entienden perfectamente el cabreo. Critican la tremenda falta de empatía de decirles a jóvenes de carreras creativas y humanidades que su mayor competidor laboral es una máquina, especialmente después de pagar matrículas abusivas.
  • Los defensores de los oradores: Tachan a los graduados de tener una mentalidad reaccionaria y argumentan, con bastante sorna, que resulta muy hipócrita quejarse de la IA cuando probablemente una inmensa mayoría de ellos ha utilizado herramientas como ChatGPT para poder entregar sus trabajos y sacarse el ansiado título universitario.

¿Una desconexión generacional?

Lo que queda clarísimo es que hay una brecha enorme entre quienes dirigen la industria y las nuevas generaciones que intentan entrar en ella. Para los primeros es pura eficiencia y progreso; para los segundos, una amenaza de precarización a las puertas de su primer empleo. Sea como sea, la próxima vez que a alguien le toque dar un discurso de graduación, igual se lo piensa dos veces antes de mencionar a los robots.