Un preso intenta pagar su fianza con billetes falsos y le pide al juez que se quede el cambio

Un preso intenta pagar su fianza con billetes falsos y le pide al juez que se quede el cambio
Patrick Alexander intentó pagar su fianza de 250 dólares entregando al juez tres billetes falsos de 100 y diciéndole con chulería que se quedara el cambio. El magistrado descubrió caracteres chinos impresos en el reverso, ganándose el preso un nuevo cargo penal.
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El arte de intentar engañar a la justicia y fracasar estrepitosamente

Todos hemos intentado alguna vez salir del paso con un poco de picardía, pero hay líneas rojas que es mejor no cruzar. Especialmente si estás en la cárcel e intentas estafar a la máxima autoridad de la sala. Esto es exactamente lo que le ocurrió a Patrick Alexander, un ciudadano de Misisipi de 33 años que, sin duda, no pasará a la historia por su brillantez criminal.

Fotografía policial de Patrick Alexander

Un pago con demasiada propina

Todo comenzó en el Centro de Detención del Condado de Chesterfield. Alexander se encontraba entre rejas por un cargo de allanamiento de morada. El juez, en un acto puramente rutinario, le fijó una fianza de 250 dólares para que pudiera volver a pisar la calle.

Hasta aquí, todo normal. El problema llegó en el momento de realizar el pago. Tras recuperar sus pertenencias personales, nuestro protagonista sacó un fajo de dinero con una actitud que bien podría firmar cualquier magnate del cine. Separó tres billetes de 100 dólares y se los entregó al magistrado soltando una frase totalmente peliculera:

«Quédese con el cambio».

El diablo está en los detalles

La osadía de decirle a un juez que se quede con 50 dólares de propina ya es motivo suficiente para levantar sospechas. El magistrado no solo declinó la generosa oferta económica, sino que, mientras sostenía el efectivo, notó que el color de los billetes de Benjamin Franklin era, cuanto menos, peculiar.

Al darles la vuelta, el juez descubrió el pastel: los billetes tenían unos sospechosos caracteres chinos impresos en la parte trasera. Ni siquiera se trataba de una falsificación pensada para engañar a expertos, sino de ese dinero de atrezzo que se puede comprar a puñados en internet para grabar videoclips o gastar bromas.

  • El método infalible: Un agente de detención de la sala utilizó un bolígrafo especial detector de billetes falsos para confirmar lo que ya era un secreto a voces.
  • El resultado: La tinta delatora marcó el destino del preso, confirmando que el dinero era papel mojado.

De un cargo menor a un problema mayor

Como era de esperar, la jugada maestra le salió bastante cara a Patrick. El magistrado le informó amablemente de que su dinero era más falso que un billete de tres euros y ordenó de inmediato que fuera confiscado como prueba irrefutable del delito.

El intento de salir de prisión por la puerta grande terminó con el bueno de Alexander de vuelta a su celda, pero ahora con un upgrade en su historial delictivo. A su modesto cargo por allanamiento de morada se le ha sumado uno mucho más grave: falsificación de moneda. Al final, el único cambio que se ha llevado es el de su fecha de salida, que probablemente se retrase unos cuantos años.