Un hombre acusa a su esposa de robarle 172 millones en Bitcoin espiándole por las cámaras de seguridad

Un hombre acusa a su esposa de robarle 172 millones en Bitcoin espiándole por las cámaras de seguridad
Un británico asegura que su mujer utilizó el circuito de cámaras de su propia casa para capturar su contraseña de criptomonedas y robarle 2.323 Bitcoins. Para probarlo, el marido llenó la casa de micrófonos ocultos. Ahora, este rocambolesco drama conyugal se enfrenta a los tribunales del Reino Unido.
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Si pensabas que tu divorcio estaba siendo complicado, espera a conocer la historia de Ping Fai Yuen y Fun Yung Li. Esto no es una simple disputa por la custodia del perro o el televisor del salón; aquí hablamos de un culebrón matrimonial con 172 millones de dólares en Bitcoin de por medio y unas tácticas de vigilancia casera que dejarían al mismísimo James Bond a la altura del betún.

El robo criptográfico en zapatillas de estar por casa

Todo comenzó cuando el señor Yuen descubrió que sus fondos habían desaparecido mágicamente. ¿El botín? Nada menos que 2.323 Bitcoins. Según los documentos presentados en el Tribunal Superior del Reino Unido, Yuen no fue víctima de un sofisticado grupo de hackers norcoreanos, sino de su propia esposa. Y la herramienta del crimen no fue un virus informático de última generación, sino el sistema de CCTV (cámaras de seguridad) de su propia casa.

Cámaras de seguridad y Bitcoin

El pastizal digital estaba guardado a buen recaudo en un monedero físico de la marca Trezor. Como bien saben los criptobros, estos dispositivos requieren un PIN para el acceso físico, pero si alguien se hace con la famosa frase de recuperación de 24 palabras, tiene el control absoluto. Yuen afirma que su mujer se dedicó a revisar pacientemente las grabaciones de las cámaras de vigilancia internas hasta cazar el momento exacto en el que él introducía o consultaba dichas palabras clave.

«El demandante alega que su esposa obtuvo la frase de recuperación de su monedero de hardware monitorizando las imágenes del circuito cerrado de televisión del domicilio», detallan los informes judiciales de este surrealista caso.

Micrófonos ocultos y un desenlace de lo más turbio

Por si la cosa no fuera ya de traca, la trama se espesa aún más. Fue la propia hija del matrimonio quien dio el chivatazo a su padre advirtiéndole de que la madre estaba intentando acceder al tesoro. Ni corto ni perezoso, Yuen decidió contraatacar a lo agente secreto e instaló micrófonos ocultos por toda la casa para recabar pruebas.

Al confirmar sus sospechas y ver que los fondos habían sido transferidos y esparcidos por 71 direcciones de blockchain distintas, la situación explotó. El desenlace casero fue, desgraciadamente, violento: Yuen se enfrentó a Li y terminó agrediéndola, un hecho por el que se declaró culpable en 2024 de causar lesiones corporales. Un giro oscuro que añade más leña al fuego de esta locura.

Un quebradero de cabeza para la justicia británica

Más allá del salseo conyugal, este caso ha puesto patas arriba el sistema judicial británico. La defensa de la esposa argumentó que el concepto legal de apropiación indebida o «conversión» no se puede aplicar a los activos digitales, ya que la rancia ley inglesa lo reserva tradicionalmente para propiedades físicas y tangibles.

El juez les ha dado la razón a medias, desestimando ese cargo en concreto, pero permitiendo que el juicio siga adelante bajo otros fundamentos legales. Todo este embrollo sienta un precedente importantísimo y plantea dudas fundamentales sobre:

  • Los derechos de propiedad reales sobre las criptomonedas.
  • Las vías legales para reclamar el robo de activos digitales dentro del ámbito doméstico.
  • La difícil tarea de adaptar leyes centenarias a la nueva era del dinero descentralizado.

Mientras la justicia del Reino Unido decide qué hacer con este entuerto digno de película, una cosa nos queda muy clara: si tienes millones en criptomonedas, quizá la cámara de seguridad del techo de tu despacho no sea tu mejor aliada a la hora de teclear contraseñas.