
Todos conocemos historias de corazones rotos por culpa de una infidelidad, pero ¿qué pasa cuando el villano de la historia no es un o una amante, sino alguien completamente inesperado? Un hilo reciente en Reddit ha destapado las anécdotas más surrealistas de parejas que decidieron poner fin a su relación por culpa de una tercera persona, y te aseguramos que ¡aquí no hay cuernos de por medio!
Desde suegras con aficiones esotéricas hasta amigos que no conocen el significado del espacio personal, prepárate para leer una buena dosis de salseo y banderas rojas que te harán aplaudir la decisión de estas personas de salir corriendo.
Las 10 rupturas más locas provocadas por un tercero
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La suegra guiada por una vidente
Una mujer llevaba ocho años de feliz matrimonio y tenía dos hijos, hasta que la vidente de su madre decidió meter las narices. La pitonisa le dijo a la suegra que a uno de sus hijos le estaban poniendo los cuernos, y la mujer convenció a su hija de que el culpable era su marido. La esposa empezó a seguirle al trabajo, a revisarle el móvil y a acosar a sus amigos.
«Al final, él le dio un ultimátum para ir a terapia, ella se negó y se separaron», relata el usuario.
Lo más loco es que años después, durante el confinamiento, se descubrió que el hermano del marido llevaba 15 años liado con la vecina. ¡La vidente acertó la infidelidad, pero se equivocó de hermano! Una familia destrozada por una tirada de cartas.

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La madre que jugaba con el agua hirviendo
Vivir con la suegra puede ser un infierno, pero esto es de película de terror. Un chico volvía reventado de trabajar 12 horas en la construcción, se metía en la ducha para relajarse y, mágicamente, el agua se volvía hirviendo de forma aleatoria siempre que estaba a solas con la madre de su novia en casa. Sospechando un complot, puso una cámara oculta y pilló a la suegra abriendo el agua fría de todos los grifos de la casa menos del baño. ¿Lo peor de todo? Su novia no le creyó y se puso de parte de su malvada madre. Adiós muy buenas.
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La secta y la «madre» postiza
¡Cuidado con quién te juntas! Una chica descubrió que su novio estaba metido en una secta. Tenían la extraña costumbre de asignar a mujeres mayores como figuras maternas para los jóvenes, con el objetivo de lavarles el cerebro y dictarles qué estaba bien y qué estaba mal. Cuando ella intentó abrirle los ojos sobre esta extraña y controladora mujer, él se puso a la defensiva. Resulta que era la táctica habitual del grupo para romper relaciones externas y forzar a los miembros a formar familias exclusivamente dentro del culto. ¡Menuda bala esquivó la chica!
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La «mejor amiga» que te veta de los bares
Tener amigas está genial, pero la nueva mejor amiga de este chico cruzó todas las líneas de la cordura. Manipulaba al novio para verle a diario de madrugada y montaba unas rabietas épicas si él pasaba tiempo con su pareja. Llegó al extremo delirante de convencer a los dueños de dos bares locales para que le prohibieran la entrada a la novia, asegurándose de que la pareja no pudiera salir a tomar algo juntos.
«Esta chica dañó tanto nuestra salud mental que simplemente no tuve más remedio que dejarle», confiesa la afectada.

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El abuelo verde y la «enfermerita»
Atención a este nivel de grima. Una joven que trabajaba como enfermera tuvo que aguantar cómo el abuelo de su novio le hacía comentarios repugnantes sobre darle un baño de esponja y usar el típico disfraz de «enfermerita sexy». Cuando ella, indignada, se quejó, su novio y su suegro se rieron en su cara diciendo: «¡Es que el abuelo es así!». En la cena de Acción de Gracias, el señor le dio una palmada en el trasero llamándola «su enfermerita traviesa». Obviamente, esa relación tenía los días contados. ¡Qué asco!
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El amigo intenso sin concepto del espacio personal
A veces, el problema es que el mejor amigo de tu pareja no os deje vivir. Un usuario cuenta cómo el amigo de su ex se presentaba en el patio de su casa sin avisar, interrumpiendo sus tranquilas veladas, y se quedaba horas soltando monólogos interminables. «No tenía absolutamente ningún concepto del espacio personal», recuerda. La gota que colmó el vaso fue cuando el chico intentó echarlos educadamente porque tenían prisa y el amigo le ignoró por completo. Un buen grito para mandarle a paseo derivó en una bronca monumental con su novia y el fin de la relación.
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La suegra que diagnosticaba enfermedades venéreas a ojo
Con tan solo 18 años, esta chica conoció a la madre de su primer novio en una cena formal. Llevaba el labio cortado por el frío del crudo invierno, pero la clasista suegra decidió llevarse a su hijo aparte para preguntarle muy seria si usaban protección, asumiendo sin tapujos que ese cortecito era un herpes. Por si fuera poco, en otra ocasión le echó una bronca desproporcionada por volver a mojar un nacho ya mordido en la salsa compartida. ¡Nadie necesita a la policía del double-dip amargándole la existencia!
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Los rockeros inmaduros que arruinaron un romance
Imagínate llevar ocho añazos de relación con tu pareja de 30 años y que, de repente, a él le dé la crisis y se una a una banda con chavales de 20. Los jóvenes veinteañeros convencieron al novio de que nunca llegarían a ser unas estrellas del rock si tenían parejas estables a largo plazo que les frenaran. Él se tragó el cuento, dejó a su novia de toda la vida y… spoiler: 20 años después siguen sin ser famosos y él jamás triunfó como músico. El karma no perdona.
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El compañero de piso inmaduro amante de los pedos
En ocasiones, no llegas a formalizar la relación porque el mejor amigo de tu ligue te quita todas las ganas de vivir. Una chica cuenta cómo dejó a un chico que le encantaba simplemente porque compartía piso con un amigo que creía que el culmen de la comedia eran los chistes sexuales malos y los pedos.
«Era obvio que si me quedaba con él, pasaría muchísimo tiempo aguantando a ese amigo, y simplemente no lo soportaba», admite.
Una retirada a tiempo es una victoria rotunda.
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La exmujer tóxica y el pusilánime
Empezar a salir con alguien que se está divorciando puede ser un deporte de riesgo extremo. Una chica salía con un hombre que no sabía ponerle límites a su exmujer, incluso después de que ella le dejara fugándose con su mejor amigo. La ex le arruinó económicamente, abrió tarjetas de crédito a su nombre para financiar su aventura y le colaba a su perro gratis para que se lo cuidara cada vez que se iba de viaje. ¿La excusa de él? Quería hacerse el bueno para proteger una minúscula parte de su pensión. La nueva novia se hartó de pagar ella siempre las cenas mientras él se dejaba pisotear, y salió huyendo sin mirar atrás.
Moraleja de todas estas historias: a veces tu relación no es de dos, sino de tres… y ese tercer integrante suele ser la mejor señal para que recojas tus cosas y huyas. ¿Tienes alguna anécdota parecida? ¡A veces la realidad supera a la ficción!
