
La rebelión en la granja se vuelve real en Kansas
En el estado de Kansas, las autoridades se están tomando muy en serio lo de «ponerse como un cerdo». El Comité de Agricultura y Presupuesto de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes está barajando una medida que suena a película de serie B, pero que es una realidad administrativa: declarar el estado de desastre por culpa de los jabalíes asilvestrados. No se trata de un tornado, ni de una sequía extrema, sino de una invasión de gorrinos con muy malas pulgas que tienen en jaque a todo el estado.
Un problema de peso que arrasa con todo
Estos animales no son precisamente los simpáticos protagonistas de una película de dibujos animados. Se trata de auténticas máquinas de destrucción masiva que arrasan con los cultivos, destrozan la propiedad privada y, por si fuera poco, actúan como portadores de enfermedades que ponen en serio riesgo al ganado doméstico y a la economía local. La situación ha escalado de tal manera que los legisladores ven en la resolución oficial de desastre la única vía legal para reconocer la magnitud del problema y actuar en consecuencia.
Guerra total contra el porcino invasor
La intención detrás de este movimiento legislativo es clara: desbloquear fondos y movilizar recursos estatales para intentar erradicar a estos visitantes no deseados. En Kansas, la población de jabalíes es conocida por su asombrosa velocidad de reproducción, lo que convierte cualquier intento de control convencional en una tarea casi imposible. Los expertos advierten de que, si no se aplica mano de hierro y se destinan los presupuestos necesarios, estos animales seguirán convirtiendo los campos de maíz en su buffet libre particular. Parece que, en los despachos de Kansas, el menú del día va a estar centrado en cómo gestionar este particular apocalipsis porcino.
