Los nuevos maestros del Kung Fu son robots chinos con una agilidad inquietante

Los nuevos maestros del Kung Fu son robots chinos con una agilidad inquietante
La empresa Unitree Robotics ha sorprendido en la Conferencia Mundial de Robots en Pekín al presentar sus modelos humanoides G1 y H1 realizando exhibiciones de artes marciales. La fluidez de sus movimientos y su capacidad de equilibrio los sitúan más cerca de la ciencia ficción que de la robótica convencional.
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Si pensabas que los robots solo servían para aspirar el salón o montar piezas en una fábrica, prepárate para una ración de realidad tecnológica. En la reciente Conferencia Mundial de Robots celebrada en Pekín, la empresa Unitree Robotics ha decidido que ya es hora de que las máquinas nos den una lección de disciplina física. Sus modelos estrella, el G1 y el H1, han dejado de lado los movimientos ortopédicos para convertirse en auténticos expertos del Kung Fu.

Bienvenidos a la era de los Terminators equilibristas

Lo que más ha impactado a los asistentes y a medio internet no es solo que se muevan, sino cómo lo hacen. Estos humanoides han exhibido una fluidez que roza lo inquietante, realizando movimientos de Wushu con una precisión que ya querría cualquier aprendiz humano. Olvidaos de los pasos torpes y las caídas cómicas de hace unos años; el modelo Unitree G1 es capaz de realizar giros, mantener el equilibrio en posturas complicadas y lanzar golpes al aire con una naturalidad pasmosa.

¿Ciencia ficción o realidad inminente?

Aunque ver a un grupo de robots imitando a Bruce Lee pueda parecer una maniobra publicitaria, la tecnología que hay debajo es de lo más avanzado del sector. Estos humanoides están diseñados para imitar la locomoción humana de forma extremadamente eficiente. La demostración en la feria de Pekín incluyó movimientos coordinados que demostraban una estabilidad lateral y una gestión del peso corporal robótico nunca antes vista en modelos comerciales.

Un futuro entre cables y cinturones negros

Verlos en acción es un recordatorio constante de que la frontera entre el cine de James Cameron y nuestra realidad cotidiana es cada vez más delgada. La capacidad de estos robots para replicar artes marciales complejas sugiere que su aplicación en entornos humanos será mucho más fluida de lo esperado. Quién sabe si dentro de poco el próximo cinturón negro de tu gimnasio local será una amalgama de cables, sensores y metal con sello chino.