La Federación de Esquí investigó los uniformes de lycra por mostrar demasiado ‘paquete’

La Federación de Esquí investigó los uniformes de lycra por mostrar demasiado 'paquete'
Durante Sochi 2014, la Federación Internacional de Esquí tuvo que iniciar una investigación sobre la decencia de los uniformes de los esquiadores de fondo. La queja: los ajustados trajes de lycra mostraban demasiado la zona genital, forzando a considerar la obligatoriedad de ropa interior o paneles oscuros.
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El drama de los Juegos de Invierno de Sochi que nadie vio venir

Imaginad la escena: Juegos Olímpicos de Invierno, Sochi 2014. Hay adrenalina, hielo, nieve, y la élite mundial del esquí de fondo luchando por el oro. Pero mientras los deportistas se deslizaban a toda velocidad, un problema mucho más… íntimo estaba causando un dolor de cabeza monumental a la Federación Internacional de Esquí (FIS).

No, no hablamos de dopaje ni de trampa con las ceras de los esquís. El asunto era mucho más visualmente impactante: los uniformes de competición.

Cuando el ‘look ajustado’ se pasa de la raya

Los trajes que utilizan los atletas de esquí de fondo son de lycra, extremadamente ajustados, diseñados para minimizar la resistencia al viento. Son prácticamente una segunda piel. Y, seamos sinceros, en el frío extremo, estas prendas no dejan absolutamente nada a la imaginación. Los medios y los aficionados comenzaron a quejarse: ¡se estaba viendo demasiado ‘paquete’!

La situación escaló hasta el punto de que la FIS tuvo que tomar cartas en el asunto. Esto no es broma; el organismo rector tuvo que iniciar una investigación formal sobre la decencia del vestuario masculino. Sí, amigos, se pusieron a investigar si los penes de los deportistas eran un problema de protocolo.

La intervención de la Federación: Tapando el género

Parece que las quejas se centraban en que la lycra, al ser tan fina y ajustada, y en ocasiones por el contraste de color o la iluminación, hacía que la silueta de la zona genital de los esquiadores fuera más que evidente. Un portavoz de la federación incluso tuvo que confirmar que se estaban tomando en serio estas «preocupaciones sobre la decencia».

Las opciones que se barajaron para salvar la dignidad olímpica (y el pudor de la audiencia) eran dignas de una reunión de crisis de vestuario. Se consideró la posibilidad de obligar a los atletas a llevar ropa interior debajo de sus trajes o, si esto no era suficiente, la inclusión de paneles de tela más gruesa o de color oscuro en la zona central. Imaginad la reunión: «¿Ponemos parches o les obligamos a usar calzoncillos de la abuela?»

Esta insólita situación puso de relieve la fina línea entre la aerodinámica deportiva y el decoro público en el deporte de élite. Aunque la investigación pueda sonar hilarante ahora, para la FIS fue un asunto serio que requirió una solución rápida para que los Juegos de Invierno no fueran recordados por el exceso de anatomía esquiadora en televisión.