El hombre que intentó matar a Reagan para ligar afirma haber impulsado la carrera de Jodie Foster

El hombre que intentó matar a Reagan para ligar afirma haber impulsado la carrera de Jodie Foster
John Hinckley Jr., conocido por su intento de asesinato a Ronald Reagan en 1981, motivado por su obsesión con Jodie Foster, ahora sostiene una afirmación peculiar: él influyó en que la actriz aceptara el icónico papel de Clarice Starling en El silencio de los corderos.
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Algunas historias tardan décadas en volverse todavía más raras. Y la saga de John Hinckley Jr. y Jodie Foster es, sin duda, una de ellas. Para quien no lo sepa, Hinckley es el individuo que, en 1981, intentó asesinar al presidente Ronald Reagan. ¿El motivo? Una obsesión enfermiza con la joven actriz Jodie Foster, de la que esperaba ganar la atención y el corazón cometiendo un acto espectacular.

Han pasado más de cuarenta años desde aquel intento de magnicidio que conmocionó a EE. UU. y, sorprendentemente, Hinckley, que ahora es un ciudadano libre dedicado a la música folk (sí, la vida da muchas vueltas), ha decidido soltar una perla que roza lo surrealista: él cree que influyó directamente en uno de los papeles más célebres de Foster, el de Clarice Starling en El silencio de los corderos.

Cuando el acoso inspira el Oscar

La interpretación de Clarice Starling le valió un Oscar a Foster en 1992, consolidando su estatus como leyenda. Pero, según Hinckley, esta elección no fue casual. El razonamiento es tan egocéntrico como cabría esperar de un tipo que intentó matar a un presidente para impresionar a una chica:

«Creo que la influencié para que hiciera El silencio de los corderos«, ha afirmado Hinckley. La lógica detrás de esta audaz declaración es que la propia experiencia de Foster con la figura de Hinckley —un hombre obsesionado, peligroso y que le había traído un montón de atención mediática no deseada— la habría preparado mentalmente. Foster habría estado, supuestamente, más cómoda y familiarizada con la dinámica de su personaje, Clarice, quien debe lidiar de cerca con mentes criminales como Hannibal Lecter.

En esencia, Hinckley se ve a sí mismo no como un acosador fallido y convicto, sino como una especie de mentor psicológico involuntario que allanó el camino para el éxito cinematográfico de su obsesión. Es como si el intento de asesinato fuera una lección de interpretación de método a gran escala. Casi podemos oír a Hinckley en su mente murmurando: «De nada, Jodie, ese Oscar me lo debes un poco a mí.»

Una obsesión que nunca termina

Cabe recordar que la fijación de Hinckley por Foster era tan extrema que le envió notas y cartas obsesivas antes del ataque. La película Taxi Driver (1976), donde Foster interpretaba a una prostituta adolescente, fue el detonante de su locura, llevándolo a imitar la desesperación del protagonista, Travis Bickle.

Aunque Foster nunca ha comentado públicamente (ni tiene por qué) sobre las afirmaciones recientes de Hinckley, es fascinante ver cómo este individuo sigue intentando conectar su figura con la de la actriz, incluso décadas después de ser liberado de las restricciones psiquiátricas. Mientras tanto, John Hinckley Jr. sigue con su carrera musical, ofreciendo conciertos y vendiendo su arte, probablemente esperando que alguna de sus canciones también influencie algún blockbuster de Hollywood. En fin, el toque de humor negro que nos faltaba para el fin de semana.