Jimmy Kimmel trolleó a un periodista alemán elogiando a Benito Mussolini

Jimmy Kimmel trolleó a un periodista alemán elogiando a Benito Mussolini
En 2005, Jimmy Kimmel y Adam Carolla gastaron una broma pesada a un reportero alemán. Al ver que el periodista se tomaba en serio sus comentarios jocosos sobre el fascismo, Kimmel dobló la apuesta, elogiando a Benito Mussolini y la eficiencia de los trenes del régimen nazi, dejando al entrevistador atónito.
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¡Agárrense los machos, que hoy viajamos al pasado, concretamente a 2005, cuando Jimmy Kimmel era un experto en gastar novatadas a la prensa internacional! Resulta que Jimmy y su colega Adam Carolla estaban concediendo una entrevista a un periodista alemán, un tipo que, por su seriedad, parecía haber olvidado que estaba hablando con dos maestros de la picaresca televisiva estadounidense.

La entrevista empezó de manera rutinaria, pero Kimmel y Carolla decidieron que era el momento perfecto para inyectarle un poco de ‘drama histórico’ a la conversación. Kimmel comenzó a soltar comentarios jocosos y ligeros sobre el fascismo, esperando una risa cómplice o un cambio de tema. Pero, ¡ay, error! El reportero, un hombre de principios sólidos y quizá con poco sentido del humor ante temas tan delicados, se puso serio como un mármol, tomando las palabras de Kimmel al pie de la letra.

Lejos de rectificar, Kimmel olió la oportunidad de hacer un troleo de categoría y decidió subir la apuesta exponencialmente. Manteniendo un rostro completamente imperturbable, el presentador de *late night* se lanzó a un panegírico improvisado sobre Benito Mussolini. Sí, han leído bien. El periodista debe haber pensado: ‘¡Madre mía, me han mandado a entrevistar a un líder ideológico de ultraderecha en pleno Hollywood!’

Jimmy siguió con su farsa, sin pestañear, incluso citando la supuesta eficiencia del régimen nazi, destacando, ¡cómo no!, la puntualidad de sus trenes. Argumentó que, en estos tiempos modernos, uno debe buscar inspiración en el ‘liderazgo fuerte’ y que Mussolini era, en su opinión, un gran líder.

La situación debió ser digna de una comedia de enredo con tintes dramáticos. El periodista, probablemente sudando la gota gorda, intentando discernir si estaba presenciando una revelación ideológica inquietante o una broma de pésimo gusto. Kimmel mantuvo la fachada hasta que fue evidente que el pobre hombre estaba al borde del colapso nervioso por la exclusiva tan incómoda que acababa de conseguir.

Obviamente, todo era un montaje. Kimmel y Carolla, con su humor irreverente, habían decidido hacerle una novatada épica. Pero el resultado fue que la historia, aunque luego aclarada como un chiste, circuló y dejó una anécdota impagable sobre hasta dónde están dispuestos a llegar los presentadores estadounidenses para gastar una broma y, de paso, poner a prueba la paciencia y el rigor de un reportero teutón. Menuda juerga se montó a costa de la seriedad periodística internacional. ¡Bravo, Jimmy!