75 Horas de Villancicos: La Locura Navideña de un Récord Guinness

75 Horas de Villancicos: La Locura Navideña de un Récord Guinness
Bruce Nesmith se embarca en la épica misión de batir un Récord Guinness cantando villancicos durante 75 horas seguidas en 2025. Este maratón vocal, que arranca el 18 de diciembre en California, busca recaudar fondos y concienciar para la Cruz Roja, demostrando que el espíritu navideño puede ser una hazaña extenuante y solidaria.
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¿Preparados para la Navidad? Seguro que sí, pero no tanto como Bruce Nesmith. Este hombre, un auténtico campeón de la resistencia vocal y el espíritu festivo, se ha propuesto un objetivo que haría temblar las cuerdas vocales del mismísimo Papá Noel: batir un Récord Guinness cantando villancicos durante la friolera de 75 horas seguidas. Sí, habéis leído bien, ¡75 horas! Eso es casi como estar de fiesta ininterrumpida desde el miércoles hasta el domingo, pero solo con villancicos.

La proeza tendrá lugar a partir del 18 de diciembre de 2025 en el Centro de Donación de Sangre de la Cruz Roja en West Covina, California. Y no, no es que Bruce tenga una particular obsesión con «All I Want for Christmas Is You» (bueno, quizás un poco), sino que todo esto es por una causa noble: recaudar fondos y concienciar sobre la inmensa labor humanitaria de la Cruz Roja, especialmente con los niños. Así que, mientras él se deja la voz con «Noche de Paz» y «Feliz Navidad», estará haciendo un bien enorme.

El récord actual de «maratón de canto de villancicos» está fijado en 50 horas, una cifra ya de por sí impresionante. Pero Bruce va a por todas, queriendo sumar 25 horas más a esa marca. ¿Cómo se sobrevive a algo así? Pues con reglas de Récord Guinness, que no son precisamente un camino de rosas. Para empezar, solo puede haber un máximo de 30 segundos de silencio entre canción y canción. ¡Ni un respiro para la garganta! Además, las canciones tienen que ser reconocibles. Olvídate de tarareos abstractos; aquí toca afinar y cantar himnos navideños populares.

Pero no todo es sudor y lágrimas vocales. Los genios de Guinness le permiten acumular un total de cinco minutos de descanso por cada hora de canto. Es decir, que si aguanta diez horas, se gana una pausa de 50 minutos para estirar las piernas, beber agua, o simplemente intentar recordar cómo suena el silencio. Eso sí, lo más importante: debe haber una audiencia en vivo presente en todo momento. No vale cantar a las paredes; alguien tiene que aguantar el bombardeo musical.

No es la primera vez que Bruce se la juega con un Récord Guinness. De hecho, ya ostenta el de «maratón de comedia en vivo más largo», demostrando que lo suyo son los desafíos de resistencia, con o sin micro. Esta es su primera incursión en el mundo del canto, lo que añade un extra de emoción y, seamos sinceros, un toque de «a ver qué sale».

Así que, la próxima Navidad, cuando estéis hartos de escuchar los mismos villancicos por todas partes, recordad a Bruce Nesmith. Él los estará cantando durante casi cuatro días seguidos, y por una buena causa. Un brindis por su garganta, su paciencia y, por supuesto, por el espíritu navideño más extremo de la historia.