La incansable abuela de Texas que conduce un autobús y bate récords

La incansable abuela de Texas que conduce un autobús y bate récords
Con 94 años, Norma Borgeson, de Wichita Falls (Texas), ha sido reconocida por Guinness como la conductora de autobús más longeva del mundo. Lleva al volante desde los 70, transportando alumnos con necesidades especiales, y no piensa jubilarse mientras pueda. ¡Una leyenda sobre ruedas!
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¿Quién dijo que la jubilación es el final del camino? Porque Norma Borgeson, de 94 primaveras, parece no haber recibido el memo, y menos mal. Esta abuela de armas tomar, residente en Wichita Falls, Texas, acaba de ganarse un hueco en los anales del Guinness World Records, ni más ni menos que como la conductora de autobús más longeva del planeta. ¡Menudo currículum para no querer bajarse del asiento!

La señora Borgeson no es una novata en esto de llevar a los chiquillos de aquí para allá. Su andadura al volante comenzó allá por los años 70, una época donde los pantalones de campana y los ‘Walkmans’ dominaban el cotarro. Desde 1977, ha estado al servicio del Distrito Escolar Independiente de Wichita Falls, primero como contable y luego, con la sabiduría que dan los años, conduciendo esos mastodontes amarillos que marcan el ritmo del día escolar. No es de extrañar que sus propios hijos siguieran sus pasos, compartiendo la misma pasión por las rutas y el transporte.

Pero lo de Norma va más allá de un simple trabajo. Ella conduce autobuses con una misión especial: llevar a alumnos con necesidades específicas. Y se ve que le sienta de maravilla, porque, ¿quién necesita un spa cuando tienes una ruta diaria llena de sonrisas? Su familia, viendo semejante dedicación y vitalidad, decidió que esto no podía pasar desapercibido. Así que, con un poco de papeleo y mucho orgullo, la presentaron para el récord mundial. Y claro, Guinness, que no es tonto, vio la hazaña y lo certificó. ¡Un reconocimiento oficial que llegó a finales de 2025, para que veas que hay quien piensa a largo plazo!

La celebración, como era de esperar, fue a lo grande: una fiesta sorpresa con todos sus seres queridos y amigos para conmemorar este hito. Y la pregunta del millón es: ¿cuándo piensa echar el freno? Pues la respuesta de Norma es tan clara como el claxon de su autobús: ‘Seguiré conduciendo mientras apruebe los exámenes físicos’. Así, sin rodeos. Para ella, ver a los niños cada día es el verdadero combustible. De hecho, dice que no está ‘realmente jubilada’, y viendo su energía, no nos extraña. Un ejemplo viviente de que la edad es solo un número, y que la pasión, cuando es verdadera, no tiene fecha de caducidad. ¡Larga vida a Norma y a sus ruedas!