Todos hemos sentido ese pequeño sudor frío al darnos cuenta de que se nos ha pasado la fecha para devolver un libro a la biblioteca. Unos días, una semana… tal vez un mes. Pero, ¿qué pasa cuando el retraso se mide en siglos? Aprovechando el Día Mundial del Libro, repasamos cinco casos absolutamente fascinantes y reales de obras que volvieron a sus estanterías tras más de cien años desaparecidas. ¡Y tú preocupándote por una multa de dos euros!
La paciencia infinita de los bibliotecarios
Lo creas o no, las bibliotecas están acostumbradas a lidiar con las devoluciones tardías, pero estas cinco joyas de la literatura llevaron el concepto de procrastinación a un nivel histórico. Vamos a repasarlas:
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1. El clásico de Sir Walter Scott que tardó 105 años
En Colorado, un ejemplar de Ivanhoe fue devuelto a la biblioteca pública 105 años después de haber sido prestado en 1919. Una mujer lo encontró entre las pertenencias de su hermano y lo entregó intacto. Según las normas de la época, la multa por retraso habría superado los 14.000 dólares, pero, por suerte para la familia, la biblioteca decidió perdonar la deuda histórica. ¡Un final feliz!
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2. Lecciones de electricidad con 119 años de retraso
Un tratado científico de James Clerk Maxwell regresó a la Biblioteca Pública de New Bedford, en Massachusetts, nada menos que 119 años tarde. El libro fue retirado en 1904, cuando la electricidad apenas comenzaba a cambiar el mundo. Fue descubierto por un bibliotecario en otro estado que, al ver los sellos originales, decidió enviarlo de vuelta a casa. Una auténtica cápsula del tiempo.
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3. Historia de Estados Unidos (y de un despiste centenario)
En Pensilvania, un libro sobre la historia de Estados Unidos volvió a la Biblioteca Benson Memorial tras 104 años perdido. Había sido sacado para un trabajo escolar a principios del siglo XX y se quedó acumulando polvo en un desván durante cuatro generaciones. Al final, fue devuelto cuidadosamente en una bolsa de plástico.
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4. El libro de poesía que se tomó su tiempo (122 años)
Viajamos a Reino Unido, donde una copia de un libro de poemas fue devuelta a una biblioteca escolar 122 años después de que un alumno se lo llevara a casa en el siglo XIX. El bisnieto del despistado lector encontró el ejemplar entre las reliquias de la familia y, en un acto de honestidad brutal, decidió enviarlo por correo. Seguramente su bisabuelo estaría muy aliviado de haber limpiado su nombre.
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5. El descuido de George Washington: 221 años desaparecido
Y el premio mayor se lo lleva nada menos que el primer presidente de los Estados Unidos. George Washington tomó prestado el libro «The Law of Nations» de la Sociedad de la Biblioteca de Nueva York en 1789… y jamás lo devolvió. No fue hasta el año 2010 (221 años después) cuando el personal de su histórica finca reemplazó el volumen para saldar la deuda presidencial. ¡Incluso los padres fundadores tenían despistes monumentales!
«La próxima vez que tengas miedo de ir a devolver un libro con un mes de retraso por la mirada asesina del bibliotecario, recuerda que siempre habrá alguien que tardó un siglo más que tú».
Desde luego, estas pintorescas historias nos enseñan algo muy valioso: nunca es tarde para hacer lo correcto y, por si acaso, revisa bien los desvanes de tu familia, ¡nunca sabes qué tesoro literario en busca y captura podrías encontrar!




