17 formas surrealistas y estúpidas en las que pillaron a su pareja siendo infiel

17 formas surrealistas y estúpidas en las que pillaron a su pareja siendo infiel
Los infieles hacen lo imposible para no ser descubiertos, pero a veces el karma y la estupidez juegan en su contra. Descubre las anécdotas más locas y surrealistas compartidas en Reddit sobre cómo pillaron a sus parejas con las manos en la masa. ¡Son épicas!
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Los infieles son capaces de llegar a extremos insospechados con tal de que sus parejas no les descubran. Pero, seamos sinceros, por muy meticulosos que se crean, casi siempre acaban cometiendo un error absolutamente ridículo que les delata. Recientemente, una usuaria en Reddit preguntó a la inmensa comunidad de internet cuáles habían sido las formas más locas, salvajes y absurdas en las que pillaron a sus parejas siendo infieles, y la gente vino con capturas de pantalla y ganas de salseo. Coged palomitas, porque aquí vienen las mejores historias de cazadas monumentales:

  1. El baño traicionero

    «Se escondió en el baño para mandarse mensajitos calientes con su amante, pero tuvo la brillante idea de enviar por error la pantalla de su móvil a la televisión del salón, donde yo estaba sentada. Fin del juego.»

    Persona en el baño usando el móvil

  2. El malabarista de San Valentín

    «Yo era menor de 21 años y él no. Fuimos a una discoteca que tenía una zona exclusiva para mayores de edad. Él no paraba de desaparecer con la excusa de que se había encontrado con unos amigos. Me harté de esperar sola, le supliqué al portero que me dejara pasar a buscarle y adivinad… le encontré morreándose con otra chica que resultó ser su otra novia oficial. Era el Día de San Valentín y el genio pensó que podía compaginar una cita con ambas en el mismo local.»

  3. Expediente Warren en el dormitorio

    «Llegué a casa antes de tiempo de forma totalmente inesperada. Él había salido, pero la cama estaba completamente deshecha y había manchas muy sospechosas. Cuando le pedí explicaciones, su mejor excusa fue intentar convencerme de que había sido obra de ¡UN POLTERGEIST!. Claro, un fantasma con las hormonas revolucionadas.»

  4. La traición de la impresora

    «Estábamos preparando juntos las invitaciones para nuestra inminente boda. Mi prometido conectó su móvil a la impresora de fotos para imprimir una imagen nuestra de compromiso. ¿El problema? Empezaron a aparecer en la pantallita de la impresora decenas de fotos recientes del cuerpo desnudo de su ex. Dato curioso y consejo para todos: cuando conectas el móvil a una impresora fotográfica, se ven TODAS las fotos. Sí, incluso las que guardas meticulosamente en la carpeta oculta.»

  5. El rechazo masivo duele más

    «Una amiga encontró la cuenta de Tinder de su novio en la tablet que ambos compartían. Básicamente, descubrió mensajes de decenas de mujeres rechazándole para quedar o tener sexo. Cientos de mujeres no querían tener absolutamente nada que ver con él, y mucho menos acostarse con él. Al final, ella se planteaba si hubiera sido mejor pillar una infidelidad real que descubrir que la única persona en el mundo dispuesta a tener algo con él era ella misma. Un golpe bajísimo al ego.»

  6. El misterioso Jason en Spotify

    «Teníamos una lista de reproducción compartida en Spotify para los viajes en coche. De repente, empecé a notar que se añadían canciones de amor lentas y acústicas a las 2 de la madrugada; cosas que yo definitivamente no escucho. Revisé la actividad del perfil y no paraba de salir: ‘Escuchando con Jason’. Yo pensé: ¿quién narices es Jason? Resulta que no era ninguna función nueva de la app… Jason era su amante

  7. La pillada virtual

    «El nombre y el perfil de la amante se quedaron guardados en su sesión de la PlayStation. Un descuido de auténtico novato.»

    Manos sujetando un mando de PlayStation iluminado en la oscuridad

  8. El falso mecánico

    «Ella me dijo que su exnovio estaba en su casa arreglándole el coche. Yo conocía perfectamente a su ex, de hecho, éramos amigos y en su día tuve que arreglarle yo el coche a él porque el tío no sabe ni por qué extremo se agarra un destornillador. Una mentira con patas cortísimas.»

  9. La mensajera de México

    «Mi novia se fue de viaje a México con un grupo de gente, yo me tuve que quedar trabajando. Unas semanas después, una chica entra en la tienda donde curro y me dice: ‘¿Tú eres [mi nombre]?’. Se sabía mi nombre completo, aunque yo no la había visto en mi vida. Le dije que sí, y me soltó: ‘Creo que deberías tener esto’. Acto seguido me entregó una foto Polaroid de MI novia enrollándose con un tipo cualquiera mientras le tocaba las partes a otro colega por encima de los vaqueros. Fantástico recuerdo de vacaciones.»

  10. La cena de Acción de Gracias inolvidable

    «Me lo contó su propia madre. En plena cena de Acción de Gracias. Delante de absolutamente toda la familia. Me miró fijamente desde el otro lado de la mesa y me soltó: ‘Lo siento muchísimo, cielo, pero mereces saberlo’. Mi ex casi se ahoga de forma literal con el puré de patatas. Sinceramente, fue el mejor Acción de Gracias de mi vida. A día de hoy, su madre y yo seguimos siendo íntimas amigas.»

  11. Sorpresa en el pedido a domicilio

    «Mi novio salió de fiesta con sus amigos y volvió tardísimo con una tajada monumental. Quería comerse unos tacos y le costaba tanto enfocar la vista que ni siquiera podía desbloquear su propio móvil. Me ofrecí a pedirle la comida por una app desde su teléfono. Mientras lo tenía en la mano, le saltó una notificación salvaje de Grindr. Soy mujer y él, supuestamente, era un hombre ‘hetero’. Llevábamos 7 años juntos viviendo en una mentira.»

  12. El cante de Myspace

    «Ocurrió allá por 2008, en la época dorada de Myspace. Salió la canción ‘Lips of an Angel’ de Hinder, que trata literalmente sobre ser infiel. Mi novio se puso esa canción en su perfil, y mi mejor amiga, con la que me estaba poniendo los cuernos a mis espaldas, se puso ‘Lips of an Angel’ como nombre de usuario. Sinceramente, visto con perspectiva, su nula discreción es graciosísima.»

  13. El farol de los laxantes

    «Una vez le dije, con mucha tranquilidad, que si alguna vez me engañaba no le montaría ningún numerito, sino que me dedicaría a echarle laxantes en la comida de forma disimulada. Una noche cualquiera, pilló un virus y se puso malísimo del estómago. Se sentó en el borde de la cama y, asustado, me lo confesó todo. Cuando se enteró de que en realidad yo no había envenenado su comida, se quedó sin palabras; estaba cien por cien convencido de que le había cazado.»

    Hombre retorciéndose de dolor de estómago en un sofá

  14. Misterio anatómico

    «Llegó a casa por la noche llevando los calzoncillos del revés. Yo me quedé mirándole fijamente pensando: a ver, genio, tienes que quitarte los calzoncillos del todo para poder ponértelos del revés accidentalmente. Ahora me puedo reír del absurdo, pero en aquel momento estaba embarazada de cuatro meses y no me hizo ni puñetera gracia.»

  15. Zapatos con sorpresa

    «Le escribí a una chica por Facebook para preguntarle por unos zapatos que había puesto a la venta en un grupo de segunda mano. Resulta que ella y mi chico llevaban tiempo mandándose mensajitos y fotos subidas de tono… Cuando le dije un simple ‘hola’, ella asumió a la velocidad de la luz que yo le escribía para enfrentarme a ella por los cuernos, así que cantó de plano para intentar excusarse y salvar su propio culo. Yo de verdad solo quería comprar unos zapatos bonitos, no recibir capturas de mi novio suplicándole a una desconocida que le pasara fotos en pelotas.»

  16. La aliada del tinte

    «La amable señora que trabaja en la tintorería a la que solemos llevar la ropa, me llamó por teléfono un buen día para avisarme, muy sutilmente, de que había unas misteriosas manchas de maquillaje en el cuello de la sudadera de mi novio y que ‘no sabía muy bien cómo quitarlas’. Esa señora sabía perfectamente lo que estaba haciendo y me echó un cable enorme. Bendita sea.»

  17. El karma en el estudio de tatuajes

    «Soy tatuadora. Llevaba saliendo con un chico como un mes y ya había bastantes banderas rojas: era muy quisquilloso con las horas a las que podía ir a su casa y el tiempo que me dejaba quedarme. Una vez vi asomar unas medias de mujer en su armario, pero me soltó el clásico ‘eran de una ex’. Lo dejamos correr y no fuimos a más. Varios meses después, viene una chica encantadora al estudio a tatuarse. Es majísima, pero muy diferente a mí. Empezamos a hablar, le pregunto si por casualidad conoce a [nombre del chico] y me dice muy contenta que ¡es su novio! Se me encogió el estómago por el miedo. Tuve que apagar la máquina y contárselo todo allí mismo. Ella se lo tomó súper bien, sabía que yo no tenía ni idea y que él era un mentiroso profesional. Para rematar la historia, le mandamos juntos un Snapchat de ella tatuándose conmigo con un textito que ponía: ‘Lo sabemos’. El tío nos bloqueó a ambas en cuestión de tres minutos. Una locura épica.»