
El lado más escatológico del séptimo arte
Ser estrella de cine parece el trabajo ideal, rodeado de lujos, alfombras rojas y grandes salarios. Pero la realidad es que, cuando el director grita acción, algunos actores se ven envueltos en situaciones verdaderamente asquerosas. Desde someterse a dietas extremas a base de insectos hasta recibir baños improvisados de dudosa procedencia, aquí tienes las anécdotas más extremas que demuestran que, a veces, la actuación requiere tener un estómago a prueba de bombas.
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La bomba de azúcar de Will Ferrell en Elf

Para dar vida a su icónico papel navideño, Will Ferrell tuvo que atiborrarse de platos rebosantes de espaguetis mezclados con caramelos y muchísimo sirope.
«Ingerí muchísimo azúcar en esta película y apenas podía dormir. Estaba constantemente despierto, pero haría cualquier cosa por la cinta»
confesó el actor, demostrando una gran dedicación a su entrañable personaje.
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El festín crudo de Jennifer Lawrence en Los Juegos del Hambre

Interpretando a la heroica Katniss Everdeen en la secuela En Llamas, Jennifer Lawrence tuvo que comerse un pescado crudo totalmente real. Y no, no nos referimos a una cuidada pieza de sushi de restaurante de lujo. «Sostuve un pez y tuve que morderlo. Sabía exactamente a lo que olía… y odio el pescado», relató la actriz con su habitual desparpajo.
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La crisis moral de Anne Hathaway en Los Miserables

Afortunadamente no tuvo que comérselo, pero estar rodeada de peces muertos durante días fue una pesadilla para Anne Hathaway. La actriz, que justo acababa de hacerse vegana, se vio obligada a pisar constantemente animales muertos usando zapatos de época sintéticos por exigencias del director, sufriendo lo que ella misma definió como una auténtica «crisis de conciencia».
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Nicolas Cage y su snack crujiente en El beso del vampiro

En un alarde de locura y actuación de método, Nicolas Cage decidió comer cucarachas vivas reales para darle más intensidad a una escena, a pesar de confesar que las cucarachas son «lo que más odio en todo el mundo». Buscaba un momento cinematográfico inolvidable, pero años después parece haberse arrepentido profundamente:
«Nunca volveré a hacer algo así. Lamento haberlo hecho».
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La pizza prohibida de John Leguizamo en Spawn

Bajo las pesadas capas de maquillaje de Clown, John Leguizamo tuvo que engullir un buen pedazo de pizza completamente cubierta de gusanos. El propio intérprete insistió en usar larvas reales porque de lo contrario no tendría «el mismo efecto». Tras la espeluznante experiencia admitió que «fue repugnante y por eso solo hice una toma».
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El baño dorado de Nicole Kidman a Zac Efron

Durante el rodaje de El chico del periódico, el personaje de Zac Efron sufre la dolorosa picadura de una medusa y Nicole Kidman tuvo que orinarle encima literalmente para aliviar el dolor. Cuando el director dudó en incluir la toma por miedo a que el público la considerara muy vulgar, Kidman no se cortó ni un pelo: «Me hiciste orinar sobre Zac Efron. Si no lo pones en la película, tienes que ser un hombre y dar la cara».
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Los compañeros de piscina de JoBeth Williams en Poltergeist

Durante la clásica escena de terror donde su personaje cae en una piscina llena de agua y barro, JoBeth Williams pensó que estaba rodeada de esqueletos hechos por el departamento de utilería. Años más tarde descubrió consternada que eran restos óseos reales, ya que resultaba más barato comprarlos auténticos. «Me alegro de no haberlo sabido entonces, porque habría gritado muchísimo de verdad», comentó horrorizada.
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El pajarito atrevido de Michelle Pfeiffer en Batman Vuelve

Para encarnar a la peligrosa y seductora Catwoman, Michelle Pfeiffer se metió un pájaro vivo directamente en la boca sin utilizar ningún tipo de efecto digital o truco de cámara. Hoy en día mira hacia atrás y reflexiona perpleja:
«¿En qué demonios estaba pensando? Podría haber contraído alguna enfermedad extraña».
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Los momentos más íntimos de Penn Badgley en You

Dar vida al acosador psicópata Joe Goldberg implicó grabar innumerables y perturbadoras escenas de masturbación. Según Penn Badgley, estas secuencias resultaron ser unas de las más difíciles de rodar en toda su carrera, sobre todo al tener que simularlo frente a todo un equipo técnico y sabiendo que millones de personas lo iban a ver.
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El buffet caníbal de Yellowjackets

Para simular que estaban devorando un cuerpo humano, el equipo de arte fabricó un cadáver falso a base de papel de arroz y jaca. La joven estrella Sophie Nélisse confesó que la textura de aquella mezcla era tan pastosa y repulsiva que provocó arcadas e incluso vómitos reales entre varios miembros del reparto en pleno set.
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El intenso aroma de Gunnar Hansen en La Matanza de Texas

Para meterse en la piel del terrorífico Leatherface, el actor Gunnar Hansen vistió exactamente el mismo traje sucio y sin lavar durante todos los días del caluroso rodaje. Como él mismo admitió entre risas: «Yo era sin duda el elemento más maloliente de todo el plató».
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La sangría improvisada de Leonardo DiCaprio en Django Desencadenado

En un momento de máxima tensión actoral y metido a fondo en el personaje de villano, Leonardo DiCaprio golpeó una mesa, rompió una copa de cristal y se rebanó la mano. En lugar de parar y pedir asistencia, continuó recitando su monólogo mientras la sangre real brotaba profusamente. Quentin Tarantino y Jamie Foxx quedaron atónitos y esa es la toma exacta que se ve en la película.
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El menú de supervivencia de DiCaprio en El Renacido

Para conseguir finalmente su ansiado premio Oscar, Leo cruzó varias líneas rojas: se sumergió en ríos helados, durmió dentro de cadáveres reales de animales y masticó un pesado hígado de bisonte completamente crudo.
«Cuando ves la película, ves mi reacción instintiva y real»,
aseguró sobre la evidente cara de asco que se aprecia en el metraje.
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El gran corazón de caballo de Emilia Clarke en Juego de Tronos

Como parte de un rito Dothraki, Emilia Clarke tuvo que devorar un supuesto corazón equino gigante que en realidad estaba hecho de mermelada solidificada. El gran problema fue que su sabor se parecía más a «lejía y pasta cruda». La actriz tuvo que comer casi 28 corazones falsos y necesitó tener un cubo de basura cerca porque no paraba de vomitar.
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Las escatológicas labores de John Bradley en Poniente

Las famosas escenas del bonachón Samwell Tarly limpiando pesados orinales en la Ciudadela no usaron heces reales, sino algo mucho más dulzón: pastel de frutas muy húmedo. Al principio olía bastante bien, pero después de estar cocinándose bajo los calientes y potentes focos del plató durante más de 13 horas seguidas, la mezcla terminaba desprendiendo un olor verdaderamente rancio y nauseabundo.
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El jacuzzi de las pesadillas de Sydney Sweeney

La actriz describió su intensa escena en la aclamada serie Euphoria como «la cosa más repugnante que he experimentado jamás». Le instalaron una pequeña bomba y un tubo invisible por el cuello que le llenaba la boca con una mezcla asquerosa; al abrirla, la actriz debía expulsar el líquido, simulando un violento y muy creíble vómito incontrolable en el interior del jacuzzi.
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El vuelo sobre el «Río Caca» de Matt Damon en Elysium

Para rodar esta enorme producción de ciencia ficción distópica, gran parte del equipo técnico se trasladó a trabajar a un vertedero real de México conocido irónicamente por los locales como el «Río Caca». Lo peor llegó cuando un helicóptero bajó su altitud de forma exagerada y los potentes rotores esparcieron toda el agua estancada y fecal directamente sobre los actores. Matt Damon relató que el pánico se apoderó de todos ante el temor de contraer graves enfermedades respiratorias y de hecho, fueron obligados a deshacerse e incinerar todas las prendas que llevaban puestas.
