
El sexo, por norma general, suele estar envuelto en un aura de intimidad, sensualidad y pasión. Sin embargo, cuando existe un nivel de confianza absoluto con tu pareja, la cama también puede convertirse en el escenario de situaciones verdaderamente absurdas y graciosísimas. Y es que no hay nada más sano que saber reírse en pleno acto cuando algo no sale como en las películas.

Hace poco, un usuario de Reddit lanzó una pregunta a la comunidad que no tardó en hacerse viral: «¿En qué momento te dio un ataque de risa genuino con tu pareja durante el sexo?». Las respuestas son puro oro molido y demuestran que, a veces, el humor es el mejor afrodisíaco. Aquí tienes las 15 mejores anécdotas:
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1. El perro obediente
«Le dije ‘buena chica’ en un tono sensual a mi novia, y de repente escuché desde la habitación de al lado cómo la cola de mi perro empezaba a golpear el suelo a toda velocidad».

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2. La tormenta perfecta
«Llegué al clímax justo en el mismo milisegundo en el que cayó un rayo brutal y, para rematar, se me escapó un gas ensordecedor. Lo bautizamos como ‘la liberación definitiva’. Nos pasamos horas riendo; a ella le pareció lo más gracioso del mundo».

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3. Nunca te rindas
«Me salí de su sitio en plena embestida, intenté volver al ruedo demasiado rápido y fallé estrepitosamente. Ella, sin cortarse un pelo, soltó: ‘Nunca te rindas, nunca te rindas’ imitando la voz rara de los alienígenas de Héroes fuera de órbita (Galaxy Quest). Nos echamos unas buenas risas y luego retomamos el asunto».
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4. Saludos cordiales
«Mi mujer miró hacia atrás mientras lo hacíamos en la postura del perrito, y a mí no se me ocurrió otra cosa que saludarla con la mano…»
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5. ¡Nuevo récord!
«Terminé en menos de 30 segundos haciendo el perrito con mi novia. Ella pega un grito y suelta: ‘¡¡Nuevo récord!!’ imitando la voz aguda de Toad en el Mario Party de la N64. Nos dio un ataque de risa histérica. Ahora es mi mujer, y te aseguro que todavía no he batido ese récord».
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6. La regla de los cinco segundos
«Estaba bajando al pilón con la luz apagada y no me di cuenta de lo cerca que estábamos del borde de la cama. Ella se movió de golpe y se cayó al suelo. No se hizo daño, pero gritó a pleno pulmón: ‘¡La regla de los cinco segundos!’«.
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7. El timing lo es todo
«Mi pareja actual me dijo que le ponía que la llamara ‘buena chica’ durante el sexo. Obviamente, el timing aquí es clave. Estaba súper concentrado dándolo todo, esperando el momento perfecto para decirlo. Al final, ella tuvo uno de esos orgasmos en los que te tiemblan las piernas y dejas de sentir la cara. Cuando ya se estaba recuperando y relajando, le di unas palmaditas en la cabeza y le dije: ‘Buena chica’. Ella estalló a carcajadas y soltó: ‘¡DURANTE EL SEXO, NO DESPUÉS!’«.
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8. El juguete fantasma
«Usamos un juguete durante un minuto, lo apagamos y lo dejamos a un lado. De repente, se volvió a encender solo. Paramos, mi chico lo apagó de nuevo y seguimos a lo nuestro. Un minuto después, el maldito trasto empieza a zumbar otra vez. Frustrado, lo pilla, le saca las pilas y volvemos al lío. Te lo juro por Dios, no pasaron ni dos minutos y… bzzzt, bzzzt, bzzzt. Nos miramos horrorizados, él me dice: ‘Creo que tenemos un fantasma’, y nos desplomamos muertos de risa».
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9. El disparo letal
«Estaba saliendo de una bronquitis, pero decidimos pasar un buen rato de todos modos. Casi al final, me dio un ataque de tos tan fuerte que le disparé el miembro hacia fuera. Se quedó en completo shock y los dos estallamos a carcajadas».
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10. El arnés de ballenas
«Al principio de nuestra relación, le estaba haciendo una mamada a mi ahora marido. Tengo problemas en las muñecas, así que estaba soportando mi propio peso mientras él estaba tumbado, y paré un segundo para estirar las manos. Él me suelta: ‘¡Lo que necesitas es un arnés para ballenas!’. Se refería a esas eslingas gigantes que usaban para mover a la orca en Liberad a Willy, para que pudiera apoyar mi peso y tener los brazos libres. Me quedé a cuadros pensando que me estaba comparando con una ballena en ese momento. Han pasado 12 años y todavía bromeamos con eso».

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11. Gafas improvisadas
«En medio de un cambio de postura, tuve un impulso repentino: puse mi cara entre sus pechos, me apreté los pezones contra los ojos y solté: ‘¡Estas no son mis gafas!’. Arruiné el rollo por completo, pero aún nos reímos de aquello».
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12. El lado oscuro de la fuerza
«Acabábamos de usar el último preservativo de la caja y, de repente, mi mujer soltó con la voz de Yoda: ‘Comprar condones debemos’«.

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13. Aterrizaje forzoso
«En la universidad, estábamos dándole duro en una de esas camas altas de residencia. Intentábamos una maniobra un poco compleja; sin embargo, con las prisas de salir yo, bajar ella y subir yo a tiempo, me resbalé y salí volando de la cama. Así que ahí estaba yo, cayendo hacia el suelo, terminando activamente por el aire, y cuando mi culo tocó la madera, ella se estaba muriendo de risa. Ya fuera por el shock o la vergüenza, yo también me partí la caja».
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14. El claxon inoportuno
«Le susurré al oído durante los preliminares: ‘Esta es mi parte favorita, porque sé lo que viene después…’, y justo en ese milisegundo, desde la calle sonó un claxon de coche o moto modificada con un ruido ridículo en el momento perfecto (o el peor). No podía respirar y casi me meo encima de la risa».
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15. Caminar está sobrevalorado
«Después de una sesión bastante larga y apasionada, y justo tras su orgasmo, se levantó de la cama, se cayó de morros al suelo y soltó desde abajo: ‘Sí, la verdad es que caminar está sobrevalorado’. Los dos nos partimos de risa en ese instante».
