12 veces que los actores del método fueron una pesadilla insoportable para sus compañeros de rodaje

12 veces que los actores del método fueron una pesadilla insoportable para sus compañeros de rodaje
El método actoral ha dejado historias de terror en Hollywood. Desde acosar a desconocidos en el metro hasta no ducharse y apestar a queso rancio, repasamos las anécdotas más surrealistas donde los actores llevaron su intensidad tan lejos que amargaron la vida del resto del equipo.
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El límite entre el arte y ser un completo insufrible

El actor Robert Pattinson resumió a la perfección el problema con esta intensa técnica actoral: «Siempre digo que solo ves a la gente usar el método cuando interpretan a un imbécil. Nunca ves a nadie siendo adorable con todo el mundo porque está muy metido en el personaje». Y la verdad es que no le falta razón.

Su excompañera de reparto, Kristen Stewart, también dio en el clavo al reflexionar sobre por qué la inmensa mayoría de estos actores son hombres. Según ella, la actuación te hace vulnerable, y como eso choca con la masculinidad tóxica, los hombres se escudan en el método. «¿Has oído hablar alguna vez de una mujer actriz que sea del método?», sentenció de forma brillante.

A continuación, repasamos 12 ocasiones en las que la excusa de la inmersión artística acabó amargando la existencia de los compañeros de rodaje:

  1. Jamie Dornan y su extraña afición a acosar desconocidas

    Para prepararse el papel de asesino en serie en la ficción The Fall, Jamie Dornan admitió haber cruzado una línea que podría haberle costado muy cara. Confesó que un día, en el metro de Londres, decidió seguir a una mujer al azar al bajarse del tren para experimentar «qué se sentía al perseguir a alguien así». Él mismo se dio cuenta de la locura y admitió tener miedo de acabar arrestado.

  2. El apestoso Tony Clifton de Jim Carrey

    Durante el accidentado rodaje de Man on the Moon, el humorista Jim Carrey se negó en redondo a salir de su personaje de Andy Kaufman, o de su detestable alter ego, Tony Clifton. Paul Giamatti recordó que Carrey llevaba queso rancio en los bolsillos para oler a rayos. Por si fuera poco, se dedicaba a abrazar y toquetear a todo el equipo con las manos manchadas. Todo muy profesional y nada asqueroso, claro.

  3. El boxeo de James Franco que no tenía nada de ensayo

    En la película Annapolis, James Franco decidió que las tortas iban a ser de verdad. Durante los ensayos de las escenas de boxeo, Franco no paraba de golpear con saña a Tyrese Gibson. Tyrese tuvo que pedirle mil veces que aflojara porque solo estaban practicando, pero el actor se negó a bajar el ritmo.

  4. Daniel Day-Lewis esclavizando a una actriz de 12 años

    Daniel Day-Lewis es pura leyenda, pero rodando Mi pie izquierdo lo llevó al límite. Al encarnar a un hombre con parálisis cerebral, exigió no salir del personaje nunca. Su compañera de reparto, de apenas 12 años, tuvo que pasar todo el rodaje dándole de comer en la boca y empujando su silla de ruedas.

  5. Y aburriendo a todos con sus exigencias reales

    En El hilo invisible, Daniel volvió a coronarse. Exigía que todos en el set caminaran de puntillas y le llamaran por su nombre de ficción. Su compañera Vicky Krieps terminó agotada de tanta tontería:

    «Todos nos sentamos en el retrete. Lo veía como un circo… Pensaba: ‘Vale, pillo el juego, ya lo he jugado. Pero, ¿podemos hablar normal ya, por favor?'»

    Vicky Krieps y Daniel Day-Lewis en El hilo invisible

  6. El trauma inventado de Aaron Eckhart

    Para su papel de padre destrozado en Rabbit Hole, a Aaron Eckhart le pareció buena idea presentarse en un grupo de apoyo real para padres que habían perdido a sus hijos. Allí, se sentó en círculo y procedió a inventarse, con todo lujo de detalles trágicos, la pérdida de un hijo inexistente frente a personas con un dolor real.

  7. Shia LaBeouf y el «método metanfetamina»

    La producción de The Rooster Prince se topó con un muro llamado Shia LaBeouf. Su comportamiento en el set era tan extraño y hostil que nadie sabía si estaba actuando o simplemente le patinaba el embrague. En el equipo solían bromear diciendo que lo suyo no era Method acting (actuación del método), sino meth-head acting (actuación de yonqui de la metanfetamina).

  8. El susto mortal de Bradley Cooper

    En plena escena improvisada de Burnt, Bradley Cooper intentó asfixiarse tapándose la cabeza con una bolsa de plástico muy apretada. Su compañero Matthew Rhys confesó que su cara de pánico en la película no es ninguna actuación: creía que Cooper se estaba matando de verdad y tuvo que romper la bolsa desesperado.

    Bradley Cooper y Matthew Rhys

  9. El tortazo inmerecido de Dustin Hoffman a Meryl Streep

    Durante la mismísima primera toma de la mítica Kramer contra Kramer, Dustin Hoffman se sacó de la manga una bofetada real que cruzó la cara de Meryl Streep. La actriz recordaría años después cómo aquel gesto cruzó completamente la línea del respeto profesional.

  10. The Weeknd, el líder sectario que daba mal rollo

    El cantante The Weeknd se creyó tanto su turbio personaje en The Idol que su compañera Lily-Rose Depp le evitaba por los pasillos. «Cuando estaba en modo Tedros, me alejaba y pensaba: ‘Mejor lo dejo tranquilo en su zona'».

  11. El pique de Benedict Cumberbatch

    Rodando El poder del perro, Benedict Cumberbatch usó el método para meterse bajo la piel de Jesse Plemons llamándole condescendientemente «Hola, grandullón». A Plemons le sentó tan sumamente mal que tuvieron que aclarar las cosas durante la cena.

  12. El bochornoso exhibicionismo de James Dean

    El padre de todo esto, James Dean, hizo algo demencial rodando Gigante. Antes de grabar con Elizabeth Taylor, se alejó unos metros, se sacó su miembro viril delante de los curiosos, hizo sus necesidades y volvió al set. Según él, si podía hacer eso frente a la gente, «podía hacer cualquier cosa delante de la cámara».

Al final, como muestra este vídeo a continuación, las barreras entre ser un actor brillante y una persona con la que nadie quiere cruzarse en un rodaje son peligrosamente finas.