101 diseños tan descarados que es imposible que no supieran lo que hacían

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El arte del doble sentido en el diseño gráfico

Todos hemos estado en esa situación. Vas caminando por la calle, miras un cartel publicitario, el envase de un producto o el logotipo de una nueva empresa y te detienes en seco. Entrecierras los ojos, inclinas la cabeza y te haces la gran pregunta:

«¿De verdad nadie en todo el departamento de marketing se dio cuenta de esto?»

La respuesta, en la inmensa mayoría de los casos, es un rotundo sí. Claro que se dieron cuenta. De hecho, sabían exactamente lo que hacían. Esta gloriosa categoría de supuestos errores de diseño es tan popular que ha generado monumentales listas recopilatorias, abarcando hasta 101 fotos hilarantes que te obligan a exclamar el famoso lema de internet: «¡Ellos lo sabían!».

¿Descuido inocente o una genialidad publicitaria?

El fenómeno, conocido popularmente en las redes como «They Knew», abarca desde arquitecturas sospechosamente llamativas hasta eslóganes que, colocados estratégicamente al lado de ciertas imágenes, acaban transmitiendo un mensaje completamente distinto (y bastante más picante) del que la marca pretendía proyectar de forma oficial.

  • Colocación de productos estelar: Cuando el empaque de ciertos alimentos u objetos se alinea de forma demasiado perfecta y sugerente en las estanterías del supermercado, creando combinaciones letales para las mentes sucias.
  • Logotipos muy cuestionables: Esos diseños minimalistas que, al darles la vuelta o mirarlos de reojo, revelan una anatomía que no debería estar presidiendo el escaparate de un negocio familiar.
  • Arquitectura rebelde: Edificios, fuentes y parques que, al ser captados a vista de pájaro mediante satélite, le sacan los colores hasta al arquitecto más condecorado.

El veredicto final sobre estas obras maestras

En nuestra era digital, volverse el centro de atención es el gran trofeo. Muchos creativos aburridos en sus oficinas son plenamente conscientes de que colar un buen chiste visual es la vía exprés para que su obra acabe siendo compartida por miles de personas. Así que, la próxima vez que te topes con un diseño que parezca pasarse de la raya, no te escandalices: ríndele homenaje a ese genio anónimo que acaba de alegrarte el día con su tremenda picardía.